Julio Valeirón, docente del INTEC, considera que los resultados deben analizarse a la luz de la pandemia del COVID-19, las desigualdades socioeconómicas y la calidad de la formación docente
SANTO DOMINGO. –Julio Leonardo Valeirón, doctor en Educación y docente del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), consideró que los resultados de PISA 2025 deben servir para identificar los avances, comprender las brechas que persisten y orientar políticas educativas capaces de mejorar efectivamente los aprendizajes.
Al analizar el impacto de la pandemia sobre los aprendizajes, Valeirón indicó que el informe de la OCDE 2022 planteó que las interrupciones escolares provocadas por el COVID-19 tuvieron un efecto importante, pero no explican por sí solas las tendencias observadas en los sistemas educativos.
“Lo que hizo la pandemia fue acelerar y ampliar tendencias negativas que ya estaban presentes, al mismo tiempo que puso de manifiesto las diferencias entre los sistemas educativos respecto a la duración de los cierres, la capacidad de mantener el aprendizaje remoto y el papel de las familias y los docentes”.
La OCDE reportó que entre 2015 y 2025 el promedio de los países miembros cayó 28 puntos en lectura, mientras que el desempeño en matemáticas y lectura alcanzó en 2025 sus niveles promedio más bajos registrados hasta ahora.
Sin embargo, en el caso dominicano los resultados de 2025 también contienen señales de avance. Según OCDE, el desempeño promedio en ciencias pasó de 336 puntos en 2018 a 361 en 2025; matemáticas aumentó de 334 a 339 y lectura de 342 a 346. En ciencias, además, la proporción de estudiantes que alcanzó al menos el nivel básico de competencia pasó de aproximadamente 15 % a 26 %.
Recuperar y fortalecer los aprendizajes fundamentales
Recordando que PISA lo que hace es evaluar los sistemas educativos, Valeirón sostuvo, de acuerdo con el informe, que las políticas educativas deben considerar un mayor tiempo efectivo de instrucción, mediante tutorías, clases de refuerzo y otras estrategias dirigidas a los estudiantes que presentan mayores rezagos.
Además, y esto es un importante reto, se hace necesario adaptar la enseñanza al nivel real de cada estudiante. “No se puede suponer que todos los estudiantes están en el mismo nivel. Hay que desarrollar estrategias diferenciadas que permitan atender las necesidades concretas de cada uno”.
En este sentido, reafirmó la necesidad de prestar mayor atención a las habilidades fundamentales de lectura, escritura y matemáticas, y establecer con claridad cuáles son los aprendizajes indispensables que cada estudiante debe dominar.
La desigualdad no desaparece con el acceso a la escuela
Uno de los elementos que Valeirón consideró necesario observar en los resultados de PISA es la relación entre las condiciones socioeconómicas y el desempeño académico.
Los datos de PISA 2025 muestran que los estudiantes dominicanos pertenecientes al 25 % socioeconómicamente más favorecido superaron por 69 puntos en ciencias a los del 25 % menos favorecido. La brecha dominicana es inferior a la diferencia promedio de 85 puntos registrada entre ambos grupos en la OCDE.
Al mismo tiempo, el informe identifica que el nivel socioeconómico explicó alrededor del 10 % de la variación en el desempeño en ciencias en República Dominicana, frente al 12 % promedio de la OCDE.
Estos resultados muestran, a juicio de Valeirón, que las políticas educativas deben prestar atención no solamente al promedio nacional, sino también a las condiciones que permiten que determinados estudiantes superen las desventajas asociadas a su contexto.
Las brechas acumuladas durante la educación preuniversitaria también tienen implicaciones para las instituciones de educación superior. Las universidades reciben estudiantes con niveles diversos de preparación y, en algunos casos, deben desarrollar programas de nivelación para fortalecer competencias fundamentales.
Para Valeirón, exdirector ejecutivo del Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE),esto coloca nuevamente en el centro la formación docente y recomienda a las instituciones de educación superior que preparan maestros, junto con el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), el Ministerio de Educación (MINERD) y el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (INAFOCAM), a asumir un papel relevante en el fortalecimiento de la preparación de quienes estarán en las aulas.
“La importancia de un maestro de calidad en el aula sigue siendo evidente frente a los numerosos factores que pueden incidir en los logros de aprendizaje”, sostiene.






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