Bartolo García
Santiago.– La doctora Raquel Escoto Abreu explicó la estrecha relación existente entre los folículos linfoides gástricos y la infección por Helicobacter pylori, una bacteria que afecta a un alto porcentaje de la población mundial y que puede generar importantes complicaciones en la salud digestiva.
El Helicobacter pylori es un bacilo espiral Gram-negativo con gran afinidad por el epitelio gástrico, por lo que se considera un importante factor etiológico de gastritis crónicas, úlceras pépticas e incluso de neoplasias malignas del estómago.
La especialista señaló que, una vez instalado en la mucosa gástrica, este microorganismo despliega diversos factores de virulencia que alteran la barrera protectora del estómago, permitiendo el paso de enzimas digestivas y ácido, lo que desencadena una reacción inflamatoria persistente.
Como respuesta a esta agresión, el sistema inmunológico activa células inflamatorias, especialmente linfocitos, que intentan combatir la infección. Sin embargo, debido a la capacidad del Helicobacter pylori para evadir parcialmente las defensas del organismo, la inflamación puede mantenerse durante largos períodos.
La permanencia de estos linfocitos y otras células inflamatorias en la pared gástrica genera un estímulo antigénico continuo que favorece su organización y agrupación, dando origen a nódulos conocidos como folículos linfoides.
Según diversos estudios, un alto porcentaje de pacientes en cuyas biopsias gástricas se detectan estos folículos linfoides presentan resultados positivos para Helicobacter pylori, por lo que su presencia puede considerarse un importante marcador de esta infección.
La doctora Escoto Abreu advirtió que esta proliferación de tejido linfoide adquirido no debe subestimarse, ya que puede convertirse en la base para el desarrollo de complicaciones más serias a largo plazo.
Entre estas complicaciones se encuentran los linfomas gástricos de bajo grado del tejido linfoide asociado a mucosas (MALT), además de otras lesiones linfoproliferativas, lo que refuerza la importancia del diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno de la infección.

