La tensión diplomática entre Donald Trump y Gustavo Petro registró un giro significativo este miércoles, luego de que ambos mandatarios sostuvieran una llamada telefónica de aproximadamente una hora que permitió poner fin, al menos de forma temporal, a los ataques verbales entre Washington y Bogotá.
De acuerdo con fuentes oficiales de ambos gobiernos, la conversación se desarrolló en un “tono constructivo”, marcando un contraste con los días previos, cuando Trump había sugerido públicamente que podría realizar en Colombia una operación similar a la ejecutada en Venezuela contra el presidente Nicolás Maduro.
#PolíticaEnCanal1 | El presidente Petro dijo que, en la llamada con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se estableció nuevamente la comunicación entre cancillerías y presidencias. pic.twitter.com/q8fHAVQPme
— Canal 1 (@Canal1_Col) January 8, 2026
El contacto directo entre Petro y Trump se produjo tras meses de diplomacia discreta, impulsada por un grupo de empresarios, políticos y personas de confianza del mandatario colombiano, que trabajaron para reabrir canales con la Casa Blanca.
Desde Bogotá, el presidente Petro explicó que uno de los principales objetivos de la llamada fue restablecer las relaciones directas entre las Cancillerías y los despachos presidenciales de ambos países, las cuales se habían enfriado desde el inicio del segundo mandato de Trump en enero de 2025.
“Si no se dialoga, hay guerra. Nos lo ha enseñado la historia de Colombia”, expresó Petro en un discurso posterior, al lamentar la falta de comunicación previa con la administración estadounidense y subrayar la necesidad del diálogo como vía para evitar conflictos mayores.
Durante la conversación, el mandatario colombiano abordó con Trump la lucha contra el narcotráfico, uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral, y rechazó de forma directa las acusaciones que lo vinculan con actividades ilícitas.
Petro aseguró que presentó cifras oficiales de su Gobierno para demostrar los esfuerzos sostenidos contra el tráfico de drogas, y recordó que lleva más de dos décadas enfrentando a estructuras criminales y a actores políticos aliados del narcotráfico.
Asimismo, explicó a su homólogo estadounidense la coordinación que mantuvo con el Gobierno venezolano en operaciones conjuntas contra el narcotráfico en zonas fronterizas como el Catatumbo, una región golpeada por la presencia del ELN, disidencias de las FARC y grupos criminales.
El presidente colombiano también reiteró sus críticas a las operaciones antidrogas de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico oriental, donde han sido hundidas numerosas embarcaciones y se han registrado muertes de tripulantes, una postura que ha generado fricciones con Washington.
Estas diferencias habían escalado en septiembre pasado, cuando Estados Unidos retiró el visado a Petro y el Departamento del Tesoro lo incluyó en la lista de la OFAC, luego de que Trump lo señalara como un “líder del narcotráfico”.
Otro de los temas abordados fue la situación en Venezuela. Petro informó a Trump sobre una reciente conversación con Delcy Rodríguez, en la que propuso un diálogo tripartito entre Caracas, Washington y Bogotá para evitar un estallido de violencia y estabilizar la sociedad venezolana.
Desde la Casa Blanca, voceros destacaron que la llamada permitió “bajar la temperatura” en un momento de alta tensión regional, especialmente tras los acontecimientos en Caracas y las declaraciones previas del presidente estadounidense.
Aunque no se anunciaron acuerdos concretos, ambos gobiernos coincidieron en que el intercambio abrió una nueva etapa de comunicación directa, dejando atrás una escalada verbal que amenazaba con deteriorar aún más las relaciones bilaterales.
Analistas internacionales consideran que este contacto marca un punto de inflexión, al demostrar que, pese a las diferencias ideológicas y estratégicas, Washington y Bogotá reconocen la necesidad de mantener canales abiertos en un contexto regional cada vez más volátil.
Por ahora, la llamada entre Trump y Petro representa un respiro diplomático y una señal de que el diálogo, aunque frágil, sigue siendo una herramienta clave para evitar conflictos mayores entre Estados Unidos y Colombia.
Con información de EFE y elpais.com

