Reynaldo Peguero
El pasado 6 de junio viví una singular serendipia que me permitió apreciar, desde una perspectiva distinta, uno de los mayores aportes de la PUCMM al desarrollo de Santiago.
Serendipia se define como hallazgo valioso, afortunado e inesperado que se produce casualmente, mientras se busca algo completamente distinto. Es una combinación de suerte y capacidad de reconocer que un resultado no previsto, es una gran oportunidad.
Regresaba de Bonao, donde colaboro en una propuesta técnica vinculada al fortalecimiento agroindustrial. Durante el trayecto observé la autopista llena de vehículos y una inusual atmósfera de optimismo y entusiasmo. Al llegar comprendí la razón: se celebraba la graduación 114 en PUCMM.
Un cumpleaños familiar, esta graduación y apoyar la consolidación del desarrollo del Cibao, se entrelazaron fortuitamente, puliendo una nueva perspectiva.
La investidura a la que no pude asistir por compromisos familiares y técnicos previos, estuvo conceptualizada por los desafíos existenciales subrayados en la encíclica «Magnífica Humanitas» del Santo Padre León XIV, dedicada a la custodia de la persona en tiempos de inteligencia artificial.
Acostumbrado a participar desde dentro, en estas ceremonias durante más de dos décadas, como graduado y miembro de la Asociación de Egresados, pocas veces había tenido la oportunidad de contemplar desde fuera, el impacto positivo que generan en Santiago. Esta vez pude observarlo.
La graduación aportó 1,149 nuevos profesionales junto a miles de familiares y amigos procedentes de distintas regiones. La ciudad lucía limpia, organizada y dinámica. Nuevos hoteles, restaurantes y centros comerciales recibían una notable afluencia que, además de celebrar los logros académicos de sus seres queridos, valoraban los avances de Santiago.
La PUCMM es reconocida por su aporte innovador a la formación del capital humano. Sin embargo, su contribución trasciende las aulas. Cada graduación activa una dinámica económica, fortalece la imagen de ciudad y proyecta a Santiago como referente de urbanismo, educación superior y cultura.
Más allá de los títulos otorgados, la universidad reafirmó su compromiso con la formación de profesionales capaces de responder a los retos contemporáneos con ética, responsabilidad y humanismo.
Pero quizás el aporte más significativo sea intangible. La alegría colectiva de miles de familias y el orgullo por el mérito alcanzado, robustecen un decisivo capital social. Son esencias que fortalecen la cohesión y consolidan la identidad de Santiago como ciudad del conocimiento y progreso.
PUCMM no solo gradúa profesionales. También fortalece la Marca Ciudad, atrae visitantes, dinamiza economía local y contribuye en la concreción de la visión estratégica pactada.

