Bartolo García
La República Dominicana dio inicio formal a un proceso de modernización de sus documentos de identificación con el lanzamiento de la nueva cédula de identidad y electoral, presentado oficialmente el 26 de enero de 2026, marcando el cierre de una etapa iniciada en 2014 y la apertura de un modelo más seguro y tecnológico.
La Junta Central Electoral entregó los primeros ejemplares al presidente Luis Abinader y a la primera dama Raquel Arbaje, gesto simbólico que inaugura un proyecto de alto impacto institucional y social.
La nueva cédula no solo representa un cambio administrativo, sino que plantea implicaciones profundas para la seguridad ciudadana, la interoperabilidad digital del Estado y el fortalecimiento de la integridad democrática del país.
Este proceso de renovación implica una inversión aproximada de RD$6,000 millones, orientada a optimizar recursos públicos mediante un documento más duradero, seguro y alineado con estándares tecnológicos internacionales.
El plan de emisión se extenderá hasta finales de 2026 y está diseñado para abarcar a más de nueve millones de ciudadanos, mediante un esquema escalonado que no tendrá ningún costo para los usuarios.
La primera etapa del proceso iniciará el 12 de abril de 2026, fecha que coincide con el aniversario de la Junta Central Electoral, y servirá como punto de partida para la sustitución progresiva del documento anterior.
La vigencia de la nueva cédula estará determinada por la edad del titular, estableciendo períodos diferenciados que van desde su uso temporal para menores de edad hasta una validez de 20 años para personas mayores de 61 años.
Para obtener el nuevo documento, los ciudadanos deberán acudir de manera presencial a validar su identidad, permitir la captura de datos biométricos y personales, y recibir la personalización inmediata de la cédula.

Una vez completado el proceso, la cédula anterior será perforada e invalidada de forma automática, quedando únicamente vigente el nuevo formato, con el objetivo de evitar duplicidades y fraudes.
El rediseño del documento responde a los avances tecnológicos y a los requerimientos de seguridad internacional, incorporando innovaciones que elevan significativamente los niveles de protección.
Entre sus principales características se incluyen un chip seguro, código QR y almacenamiento cifrado de datos biométricos, elementos que dificultan la clonación y el robo de identidad.
Asimismo, el grabado láser, los microtextos y otros mecanismos de seguridad hacen que cualquier intento de falsificación sea fácilmente detectable, garantizando una vigencia física que puede superar los diez años bajo uso normal.
La decisión de renovar la cédula también responde al agotamiento del ciclo del documento anterior, vigente desde 2014, cuya validez legal expiraba en 2024, pero que continuó en uso hasta 2025 por extensiones otorgadas por la JCE.
El nuevo documento está fabricado en policarbonato, un material altamente resistente al impacto, al calor y al uso intensivo, que permite integrar múltiples capas de seguridad imposibles de separar sin dañar la tarjeta.
Además de su durabilidad y seguridad, el policarbonato es reciclable y cumple con estándares internacionales de sostenibilidad, consolidando la nueva cédula como un instrumento moderno, confiable y acorde con las exigencias del siglo XXI.

