Un hombre de 63 años fue sentenciado a cadena perpetua por el asesinato de cinco de sus hijos ocurrido entre 1992 y 2001 en distintas localidades del estado de California, Estados Unidos.
El Tribunal del Condado de Yolo determinó que Paul Allen Pérez deberá cumplir la pena tras ser hallado culpable de asesinato y agresión agravada contra menores, quienes, según las investigaciones, tenían apenas meses de nacidos.
De acuerdo con el medio N Digital, Pérez sobre quien también pesan acusaciones de abuso sexual recibirá la sentencia definitiva el 6 de abril, mientras permanece recluido en la Prisión Estatal de Kern Valley.
La fiscalía calificó los hechos como una “tragedia extrema”, subrayando el extenso historial de violencia del condenado, que incluye agresiones contra mujeres, niños y animales.
Por su parte, el fiscal del distrito, Jeff Reisig, afirmó que “estos crímenes representan una maldad absoluta” y sostuvo que el acusado debe pasar el resto de su vida en prisión.
Antecedentes del caso
El caso volvió a la luz pública en 2019, cuando pruebas genéticas permitieron identificar a Pérez como el responsable de la muerte de un bebé cuyos restos fueron hallados en 2007, dentro de una heladera metálica sumergida.
El menor, identificado como Nikko Lee Pérez, de entre uno y tres meses de edad, presentaba signos evidentes de traumatismos.
A partir de ese hallazgo, las autoridades lograron reconstruir la muerte de otros cuatro bebés, cuyos cuerpos en su mayoría aún no han sido recuperados. Las víctimas fueron identificadas como Kato Allen Pérez (1992), Mika Alena Pérez (1995), Nikko Lee Pérez (1997) y Kato Krow Pérez (2001).

