Bartolo García
Santo Domingo.– El comunicador Valentín Pérez denunció públicamente que la línea de asistencia 811, habilitada por las autoridades como servicio de orientación en salud mental, carece de un protocolo claro que permita dar continuidad a los casos atendidos, limitándose únicamente a un contacto telefónico inicial.
Pérez sostuvo que, aunque la iniciativa fue presentada como un avance en el acceso a servicios de apoyo psicológico, en la práctica no ofrece soluciones integrales para quienes buscan ayuda en momentos de crisis emocional o mental.
De acuerdo con el comunicador, el principal cambio de la línea 811 ha sido únicamente la simplificación del número de marcado, ya que anteriormente se requerían diez dígitos, sin que esto represente una mejora real en la atención brindada a los ciudadanos.
“Excelente la línea 811, pero el problema es que luego de recibir una llamada de un ciudadano no existe un protocolo a seguir”, expresó Pérez, al explicar que tras la conversación con un terapeuta o psicólogo, el proceso concluye sin ningún tipo de seguimiento.
Indicó que las personas que llaman reciben orientación momentánea, pero no se les canaliza hacia servicios especializados ni se les ofrece acompañamiento posterior para enfrentar su situación de manera efectiva.
Para Pérez, lo más lógico sería que los profesionales que atienden la línea cuenten con un listado organizado de psiquiatras, psicólogos y centros de atención por zonas, con el fin de referir a los usuarios y garantizar continuidad en el tratamiento.
Asimismo, consideró que el sistema debería incluir mecanismos de monitoreo de los casos más delicados, especialmente aquellos relacionados con depresión severa, ansiedad extrema o pensamientos suicidas.
El comunicador advirtió que dejar la atención en un simple contacto inicial puede generar una falsa sensación de apoyo, cuando en realidad el ciudadano continúa enfrentando su problema sin una red de asistencia real.
En ese sentido, emplazó directamente al Ministerio de Salud Pública a explicar al país cuál es el protocolo que se activa luego de recibir una llamada a la línea 811 y cómo se garantiza el acompañamiento terapéutico.
“Queremos saber cuál es el plan a seguir, porque hasta ahora todo indica que no existe”, enfatizó Pérez, al señalar que la población merece respuestas claras y acciones concretas en materia de salud mental.
A su juicio, las autoridades han reaccionado con medidas superficiales ante el aumento de hechos lamentables vinculados a trastornos emocionales y crisis psicológicas.
Sostuvo que la implementación de la línea 811 parece responder más a la presión de la opinión pública y las redes sociales que a una estrategia estructurada de atención en salud mental.
Para Pérez, el país necesita con urgencia un plan nacional que incluya prevención, tratamiento, seguimiento y acceso real a especialistas, y no únicamente mecanismos de orientación momentánea.
Reiteró que la salud mental debe ser abordada como una prioridad de Estado, con recursos, protocolos claros y una red de profesionales coordinados.
Finalmente, llamó a las autoridades a asumir con seriedad este tema, al considerar que sin un sistema integral de atención psicológica, las iniciativas como la línea 811 se quedan en anuncios sin impacto real en la vida de los ciudadanos.

