Alexandra Hatcu y su experiencia con los biopolímeros
“Fui inconsciente al inyectarme los biopolímeros. Yo fui responsable de eso y estoy pagando las consecuencias, hoy en día no culpo a nadie”, expresó Alexandra en un video publicado en su canal de YouTube.
La instagramer se aplicó estas sustancias en dos ocasiones. La primera vez fue aproximadamente seis meses después del nacimiento de su hija Charlotte, hace seis años. Buscaba mejorar su figura porque se sentía “chata”. Un año después, insatisfecha aún con sus glúteos, decidió repetir el procedimiento.

Cirugías clandestinas y consecuencias graves
Alexandra confesó que ambos procedimientos se realizaron en un lugar clandestino, pagando cerca de 60 mil pesos dominicanos por cada sesión. En marzo del año pasado decidió remover los biopolímeros, ya que junto a su exesposo, el cantante Mozart La Para, planeaban tener otro hijo.
Por recomendación de una amiga, viajó dos veces a Colombia para someterse a las cirugías de extracción. Sin embargo, fue una verdadera pesadilla: en lugar de reducir el volumen de sus glúteos, estos aumentaron debido a complicaciones durante las intervenciones.
Impacto en su salud y confianza
Tras la experiencia en Colombia, Alexandra se sentía incómoda con su cuerpo, ya que los glúteos estaban excesivamente voluminosos y llamaban la atención dondequiera que iba. Además, el miedo a no encontrar un centro médico confiable la paralizaba.
Finalmente, el 27 de julio se sometió a una cirugía reconstructiva para corregir el daño. Al salir del quirófano, los médicos le informaron que el biopolímero estaba disperso en su cuerpo y que uno de sus implantes estaba abierto, agravando la situación.
Estado actual y cuidados médicos
Aunque Alexandra ha mejorado, ha enfrentado momentos difíciles. Recientemente fue hospitalizada de nuevo tras la cirugía para prevenir infecciones. Permaneció internada seis días bajo vigilancia médica.
¿Qué son los biopolímeros y por qué son peligrosos?
Los biopolímeros son sustancias que afectan el sistema inmunológico y no pueden ser retiradas fácilmente del cuerpo. Estas sustancias se degradan lentamente y pueden causar daños permanentes y complicaciones graves en la salud.
La historia de Alexandra Hatcu es un llamado de alerta sobre los riesgos de las intervenciones estéticas clandestinas y el uso de biopolímeros, que pueden tener consecuencias devastadoras para la salud y el bienestar.
Artículo publicado originalmente en el Listín Diario.





