Por Domi García Saleta
La herida aún sigue viva, todavía duele y me remonto a ese domingo cuando desde la redacción me llamaron : pásate por la bolera se perdió un niño.
Ese día inicia mi cobertura día con día de la desaparición del niño Rafael Llenas Aybar , cuya historia me conmovió hasta las lágrimas , aún considerándome una periodista fuerte que pocas veces, por no decir nunca , se involucra en un relato asignado.
Recuerdo que el parqueo del canal tenía vista directa a los apartamentos donde vivían ambas familias y mientras Redondo Llenas se integraba a la búsqueda los camarógrafos lograron vistas exclusivas de ambas familias entrando y saliendo. Ambos apartamentos quedaron vacíos cuando la verdad salió pública. Ambas familias se mudaron .
Decir que 30 años son suficientes, no es cierto, será para la sociedad, no para la familia y los que siguieron la historia que fue prácticamente el país completo , que hizo suyo este dolor.
Reintegrarse a la sociedad será difícil para Redondo y mostrar a su hijo no fue un gesto de fortaleza sino de cobardía porq sin darse cuenta incluyó a su hijo en esta historia que duele aún , como el primer día.

