Bartolo García
Barahona, Rep. Dom.– La Diócesis de Barahona inició las celebrbraciones de su 50 aniversario de fundación (1976-2026) con una eucaristía especial presidida por el nuncio apostólico en la República Dominicana, monseñor Piergiorgio Bertoldi, junto a obispos de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED).
Con la participación de más de 2,500 personas, monseñor Bertoldi destacó el trabajo pastoral realizado por los primeros obispos de la diócesis, monseñor Fabio Mamerto Rivas Santos y monseñor Rafael Leónidas Felipe Núñez, así como la entrega de sacerdotes, religiosos y laicos que han trabajado para fortalecer la fe y el crecimiento espiritual de la región.
Por su parte, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, actual obispo de la diócesis, expresó que este jubileo representa una oportunidad para construir juntos un camino pastoral que permita seguir siendo una Iglesia más cercana, misionera y comprometida con las necesidades del pueblo.

Recordó que la diócesis fue creada el 24 de abril de 1976 por el papa Pablo VI, mediante la bula Ad Animarum, y desde entonces ha mantenido una labor activa en la defensa de los recursos naturales, la educación a través de la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA) y la lucha por viviendas dignas para las familias más vulnerables.
Bajo el lema “50 Años en Camino”, este Año Jubilar incluirá peregrinaciones provinciales, foros sobre justicia social y diversas actividades pastorales con el propósito de renovar el compromiso histórico de la Iglesia con el desarrollo humano integral del suroeste dominicano.
El obispo explicó que esta celebración estará sustentada en tres grandes ejes: agradecer, honrando la memoria de misioneros y laicos que sembraron la fe; celebrar, fortaleciendo la comunión entre las provincias de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia; y proyectar, impulsando nuevas iniciativas sociales.
Entre esas nuevas acciones se contemplan proyectos enfocados en el acceso al agua, la ecología integral y el fortalecimiento de la familia dominicana, reafirmando así el papel de la Iglesia como motor espiritual y social de toda la Región Enriquillo.

