Bartolo García
SANTO DOMINGO.– La Arquidiócesis de Santo Domingo conmemoró este jueves el primer aniversario de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set con una solemne eucaristía cargada de recogimiento, fe y reflexión.
La misa fue celebrada en la denominada “Zona Cero”, lugar donde ocurrió el trágico suceso que dejó una profunda huella en la sociedad dominicana, reuniendo a familiares de las víctimas, autoridades y ciudadanos.
La ceremonia fue presidida por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, quien elevó oraciones por el eterno descanso de los fallecidos y pidió fortaleza para sus seres queridos.
Durante la eucaristía, también participaron importantes figuras de la Iglesia, entre ellas monseñor Héctor Rafael Rodríguez, junto a otros obispos, sacerdotes y religiosos.

El acto contó además con la presencia de representantes del Movimiento Justicia Jet Set, así como de personalidades nacionales e internacionales, incluyendo a la embajadora de Estados Unidos, Lía Francis Campos, y el actor Eduardo Verástegui.
En un ambiente de profundo respeto, se ofreció una acción de gracias por la labor de los rescatistas y voluntarios que, en medio de la tragedia, demostraron solidaridad y compromiso con las víctimas.
En su homilía, Morel Diplán expresó cercanía con los afectados y destacó que el dolor vivido ha marcado a toda la nación, convirtiendo el lugar en símbolo de sufrimiento, pero también de esperanza.
El prelado invitó a los presentes a confiar en Dios, recordando que la fe puede transformar el dolor en un camino de sanación y redención, citando que “por sus llagas somos sanados”.
Asimismo, reflexionó sobre el pasaje de los discípulos de Emaús, señalando que, así como ellos pasaron de la tristeza a la esperanza, también el pueblo dominicano está llamado a encontrar consuelo en la fe.
El arzobispo subrayó además la necesidad de justicia, verdad y responsabilidad como pilares fundamentales para sanar las heridas de las familias afectadas.
En ese sentido, hizo un llamado a que los procesos judiciales relacionados con la tragedia se desarrollen con transparencia y prontitud, evitando la impunidad.
Antes de concluir la ceremonia, el actor Eduardo Verástegui dirigió palabras de solidaridad al pueblo dominicano, destacando que el dolor no tiene fronteras y que la fe permite transformarlo en esperanza.
Asimismo, propuso que el lugar de la tragedia sea convertido en un espacio de fe, sugiriendo la construcción de una capilla como símbolo de memoria y consuelo.
La Arquidiócesis reiteró su cercanía espiritual con las familias afectadas, exhortando a la población a mantener viva la memoria de las víctimas y a fortalecer la solidaridad y la esperanza en medio de la adversidad.

