WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la construcción de un complejo militar subterráneo debajo del nuevo salón de baile que se levanta en el ala Este de la Casa Blanca.
El mandatario explicó que esta instalación forma parte de un proyecto de seguridad nacional que ha cobrado relevancia tras enfrentar cuestionamientos legales y críticas públicas.
Aunque la atención se había centrado en la construcción visible del salón de baile, valorado en unos 400 millones de dólares, los trabajos subterráneos representan la parte más compleja de la obra.
El proyecto implica la reconstrucción y ampliación del histórico Centro Presidencial de Operaciones de Emergencia (PEOC), una instalación clave utilizada en situaciones de crisis.
Este búnker fue originalmente construido durante la Segunda Guerra Mundial y ha servido como refugio para altos funcionarios en momentos críticos, incluyendo los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Trump indicó que el nuevo complejo será más grande, moderno y profundo, incorporando tecnología avanzada para comunicaciones seguras y defensa ante amenazas contemporáneas.
Entre las características destacadas, el presidente mencionó refugios antiaéreos, instalaciones médicas de alta capacidad e incluso un hospital completamente equipado.
Asimismo, el complejo contará con sistemas de protección contra armas biológicas y estructuras diseñadas para resistir ataques con drones y otros riesgos emergentes.
El mandatario aseguró que el salón de baile funcionará como una “cubierta” para el complejo militar, integrando el proyecto arquitectónico con necesidades estratégicas de seguridad.
Trump también reconoció que muchos detalles del proyecto eran inicialmente confidenciales, pero salieron a la luz debido a demandas legales relacionadas con la construcción.
La demolición del ala Este de la Casa Blanca para dar paso a esta obra ha generado críticas por parte de historiadores y organizaciones de preservación, quienes cuestionan la intervención en un espacio de alto valor simbólico.
Estos sectores consideran que las obras se realizaron sin suficiente consulta ni aprobación legislativa, lo que ha intensificado el debate público en torno al proyecto.
En medio de un contexto internacional tenso, el presidente defendió la iniciativa, argumentando que responde a nuevas amenazas globales y a la necesidad de reforzar la seguridad nacional.
La construcción del complejo subterráneo continúa en marcha, mientras crece la atención sobre sus implicaciones políticas, históricas y estratégicas.
Con información de nytimes.com/es y EFE

