Bartolo García
Santiago de los Caballeros vivió un fin de semana inolvidable gracias a Juan Luis Guerra, quien se adueñó de la Ciudad Corazón con dos conciertos consecutivos completamente llenos en el Estadio Cibao, como parte de su gira “Entre mar y palmeras”.
El artista, considerado uno de los más influyentes de la música latina, volvió a demostrar por qué conecta con generaciones enteras, combinando letras profundas, ritmos contagiosos y una puesta en escena cargada de emoción.
A través de sus redes sociales, Guerra agradeció el respaldo del público santiaguero con un mensaje breve pero sentido: “Gracias por cantar y bailar con el corazón”, palabras que reflejaron la química vivida durante ambas veladas.

Cada noche se convirtió en una experiencia única, donde el cantautor hizo un recorrido por los temas más emblemáticos de su carrera, despertando nostalgia, alegría y euforia colectiva.
La producción del espectáculo, a cargo de Saymon Díaz y la empresa SD Concerts, se destacó por su alto nivel tecnológico, efectos visuales y una impecable coordinación artística.
La primera noche inició pasadas las 9:40 con “Rosalía”, luego de una apertura musical a cargo del artista Martox, quien calentó al público con un repertorio vibrante.
Canciones como “La travesía”, “La llave de mi corazón”, “Vale la pena” y “Así como yo” mantuvieron el ritmo en un estadio completamente abarrotado y entregado desde el primer acorde.

El primer invitado especial fue Frank Ceara, con quien interpretó “Así de bonita”, seguido de un emotivo medley de bachatas acompañado por un innovador show de drones que iluminó el cielo con los títulos de los clásicos.
Más adelante, subió al escenario Rawayana junto a su vocalista Beto, para interpretar “El Niágara en bicicleta”, aportando una fusión moderna al espectáculo.
La velada continuó con una descarga musical junto a Maridalia Hernández, Mariela Mercado y Roger Zayas, integrantes originales de 4.40, quienes emocionaron con “Para ti”, “Tú” y “Santiago en coche”.
El concierto mantuvo su intensidad con temas como “Como abeja al panal”, “La gallera”, “Mambo 23” y “Noviecita”, con solos instrumentales que arrancaron ovaciones del público.

Momentos especiales llegaron con la participación de El Prodigio en “El farolito” y la energía urbana de Manny Cruz en “Visa”.
Tras una despedida cargada de emoción, el público obligó a Guerra a regresar al escenario para cerrar con clásicos de “Bachata Rosa” como “A pedir su mano”, “Bachata Rosa” y “La bilirrubina”.
La segunda noche repitió la magia, con miles de personas llegando desde tempranas horas y una explosión de emociones similar a la jornada anterior.
El cierre estuvo marcado por fuegos artificiales, aplausos interminables y la promesa del artista de volver pronto a Santiago, dejando claro que estas dos noches quedarán grabadas como uno de los capítulos musicales más memorables de la historia reciente de la ciudad.

