Por JUAN T H
Querido pueblo cubano:
En estas horas de angustia y desesperanza, quiero expresarte mi admiración, respeto y solidaridad, decirte que no te rindas, que no cedas ante la presión y el chantaje de quienes pretenden verte de rodillas, suplicándole perdón al enemigo invasor por ser un faro de luz en el mundo, un ejemplo de lucha permanente por mantener viva la fe en un porvenir luminoso para todos los que aman la justicia, la libertad y la democracia concebida como el gobierno del pueblo y para el pueblo, no para unas elites burocráticas que acumulan riqueza y poder mientras la gente muere de hambre, sin viviendas dignas, empleos bien remunerados y un sistema de salud pública que abarque a toda la población de manera gratuita.
Durante más de 60 años el pueblo cubano ha soportado un bloqueo económico, político y cultural que le ha costado más de 200 mil millones de dólares (algunos informes hablan de 300 mil millones de dólares) acumulados que no le ha permitido crecer y desarrollarse con todo el potencial que poseen tus fuerzas productivas.
El bloqueo, abusivo, injusto y criminal, que te ha impuesto el imperialismo estadounidense, es el responsable principal y fundamental de todos tus males, no el gobierno, ni la revolución, que, por el contrario, se ha mantenido firme, contra viento y marea, convencido de que el futuro te pertenece, que no está lejos el día en que todas tus penurias terminaran, abriendo el camino de un sendero de fe y esperanza para todos.
Sin el bloqueo, no tengo dudas, Cuba sería uno de los países más prósperos y desarrollados, con uno de los sistemas de educación, salud, viviendas, seguridad social, ciencia y tecnología, más avanzados del mundo.
A pesar de los sabotajes, de las presiones políticas, de los impedimentos para recibir alimentos, petróleo, medicinas, equipos tecnológicos de última generación, Cuba trasciende Cuba. La Revolución Cubana traspasa los límites de la isla para convertirse en un sol que ilumina la faz de la tierra.
Fidel Castro, a quien Estados Unidos, a través de la CIA intentó asesinar en más de 600 ocasiones, fue, sin duda, el líder más importante de su época en el hemisferio, y parte del mundo; un hombre de excepción, al que los gobiernos de Estados Unidos intentaron asesinar, ultrajar y difamar, en múltiples ocasiones, sin lograrlo. El comandante Fidel Castro, no obstante, murió en su cama, el 25 de noviembre de 2016, a los 90 años, ya anciano, pero firme, como un soldado de la revolución y de su pueblo, con el fusil en ristre para combatir al enemigo invasor.
En sus días de estudiante universitario, en las aulas, en el Moncada, en la Sierra Maestra, en Bahía de Cochinos, en su condición de comandante en jefe, Fidel Castro burló la muerte como el apóstol José Martí.
Soy un dominicano que le duele Cuba, que sufre, llora y sangra por Cuba. En estas tierras José Martí y Máximo Gómez firmaron el “Manifiesto de Montecristi” el 25 de marzo de 1895 para la “guerra necesaria” por la independencia de Cuba, sin más beneficio “que la ingratitud de los hombres”. ¿Cómo olvidarlo? Máximo Gómez, la espada de la independencia, el prócer, el Napoleón del Caribe”, como lo describió el profesor Juan Bosch, que nunca perdió una batalla.
Mucho antes, en 1511, el cacique Hatuey, huyéndole a los colonialistas españoles que en nombre de Dios y del cristianismo, masacraban, explotaban y asesinaban a su pueblo, llegó a Cuba para encabezar la primera rebelión de aborígenes de América.
Si “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, reciben flores o balas sobre el mismo corazón”, como escribiera la poeta Lola Flores Tió, la República Dominicana tiene que ser el alma de ese pájaro”, que también ha recibido, a lo largo de su historia, flores y balas en el mismo pecho, atravesándole el corazón.
Cuba ha sido solidario siempre con la República Dominicana. Y Viceversa. Negar a Cuba es como negarnos a nosotros mismos.
El árbol quiere la paz, pero el viento no lo deja, dice un proverbio chino. Cuba quiere la paz, no la guerra, pero el imperialismo estadounidense, con su poder económico, político y militar, no lo ha permitido.
El 21 de enero de 1998 el Papa Juan Pablo ll dijo, al arribar al aeropuerto José Martí, en la Habana, que “Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. El gobierno y el pueblo cubano siempre han estado abiertos al mundo, solidario, emblemático, paradigmático, pero los gobiernos de Estados Unidos les han cerrado las puertas.
Hoy el mundo se muestra sombrío. Una nube negra surca los cielos con tambores de guerra que amenazan, no solo la paz mundial, sino la humanidad misma. Cuba, al igual que muchos otros países, están siendo seriamente amenazados de ser invadidos. Nadie sabe lo que puede pasar mañana. Tal vez lo peor…
Yo, en mi pequeña trinchera de honor, vergüenza y solidaridad, sólo quiero decirle al pueblo cubano que puede contar conmigo, sin usura, sin vacilación, para lo que me necesite. Y conmigo, supongo, la mayoría de los dominicanos de buen corazón. Cuba no está sola. ¡No puede estarlo!
El pueblo cubano debe sentirse orgulloso de su revolución, de sus autoridades históricas, Fidel, Raúl, Che, Camilo Cienfuegos, Abel, Haydee, Maceo, Gómez y Martí, entre muchos otros, hasta el actual presidente Miguel Diaz-Canel.
Con profundo sentimiento de amistad y solidaridad, periodista dominicano Juan Taveras Hernández, Juan T H. enero 2026.

