Bartolo García
Santo Domingo, R.D. — Francisco Domínguez Brito, candidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana, valoró la carta pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano y los pronunciamientos emitidos con motivo del Día de Nuestra Señora de la Altagracia, destacando su llamado firme a la conciencia nacional frente a la corrupción y la indiferencia social.
El dirigente político sostuvo que las reflexiones de los obispos recogen un sentimiento extendido en la ciudadanía, especialmente entre quienes trabajan con honestidad y ven cómo la impunidad persiste sin consecuencias reales para los responsables.
“Cuando los obispos hablan con claridad, el país entero debe escuchar. Sus palabras reflejan el clamor de millones de dominicanos que cumplen la ley, pero sienten que el sistema sigue premiando a los mismos de siempre”, expresó Domínguez Brito.
El aspirante presidencial enfatizó que la corrupción no es un tema abstracto ni lejano, sino una problemática cotidiana que incide directamente en la calidad de vida de la población y en el acceso a derechos básicos.
A su juicio, los actos corruptos se traducen en servicios públicos deficientes, hospitales sin insumos, centros educativos con carencias y obras que no responden al interés colectivo.
“La corrupción es un robo directo al futuro de nuestros jóvenes y una herida profunda a la confianza social. Cada peso malversado es una oportunidad perdida para el desarrollo del país”, afirmó.
Domínguez Brito consideró que el mensaje de la Iglesia debe asumirse como una causa nacional, capaz de unir a la sociedad más allá de las diferencias partidarias o ideológicas.
Indicó que la lucha contra la corrupción no puede limitarse a discursos coyunturales ni a reacciones momentáneas ante cada escándalo que sale a la luz.
“Indignarnos no es suficiente. Es imprescindible transformar las estructuras que permiten la impunidad y garantizar que quienes traicionen la confianza pública enfrenten sanciones ejemplares”, subrayó.
El dirigente del PLD señaló que la ética y la transparencia deben convertirse en pilares permanentes del ejercicio del poder y de la administración pública.
Asimismo, destacó el rol de la fe y de las instituciones morales en la construcción de una cultura de legalidad y responsabilidad social.
Domínguez Brito sostuvo que el país necesita un nuevo pacto ético que coloque la dignidad humana y el bien común por encima de los intereses particulares.
En ese sentido, reiteró que la corrupción constituye, en sus palabras, “el pecado social que más duele al pueblo dominicano”, por su impacto directo en la desigualdad y la exclusión.
El aspirante presidencial afirmó que su proyecto político apuesta por un Estado que rinda cuentas, fortalezca la justicia y garantice igualdad ante la ley.
Aseguró que, de alcanzar la Presidencia, promoverá un gobierno decente, transparente y comprometido con el servicio público.
“La República Dominicana merece instituciones íntegras, oportunidades reales y un liderazgo que sirva al pueblo, no a la corrupción”, concluyó Domínguez Brito, al reiterar su respaldo al mensaje pastoral y su compromiso con la ética en la vida pública.

