Reynaldo Peguero
La Atención Primaria (APS) es la estrategia para controlar en la comunidad y las viviendas, las causas determinantes del daño a la salud. Para impedir que cientos de factores adversos iniciales, se transformen en graves enfermedades. Así está acordado desde que, en 1978, la Organización Mundial (OMS), lo pactó en Alma Ata, hoy ciudad de Kazajistán.
En 2028 se cumplen 50 años de este pacto universal. República Dominicana puede alinear y efectuar en dos años, lo más crítico que tenemos pendiente. Más aún, cuando hemos logrado rescatar varios órganos de la seguridad social que estaban en manos de carteles de economía pecuniaria, como vía corrupta de acumulación de capitales.
En 1978, República Dominicana inició por lo alto, a cumplir esta estrategia. El gobierno del presidente Antonio Guzmán (1978-1982) y su ministro José Rodríguez Soldevilla, llenaron el país de clínicas rurales en un momento donde más del 70% de la población residía en el campo.
Se masificaron las vacunaciones de niños y mujeres, fortaleciéndose el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). El control prenatal se vigorizó para reducir mortalidades del embarazo. Igualmente surgieron nuevos y efectivos recursos humanos: supervisor, promotor y dirigente comunitario en salud.
Los sociólogos dominicanos, Dagoberto Tejeda, Magaly Pineda y otros pensadores, elevaron la teorización del abordaje de la medicina, para incluir la medicina social con nombre propio en universidades, especialmente en la PUCMM y la UASD. Juan César García, Jaime Breihl, Edmundo Granda y Asa Cristina Laurell, entre muchos otros, encabezaron una nueva escuela de la atención médica con la gente adentro, en América Latina.
Tenemos potencialidades para nueva vez, desplegar exitosamente, la atención primaria. El órgano rector, el Ministerio de Salud Pública (MSP), debiera ser apoyado para que vuelva a ocuparse del despliegue masivo de esta estrategia, en cientos de barrios y comunidades. Si se apoya al ministerio, SENASA y SNS, se alinean en esta orientación, tal como aconteció para controlar efectivamente, la pandemia COVID.
El Estado debiera garantizar que 1,348 centros de primer nivel estudiados en el plan estratégico, sean resolutivos frente a los problemas de las enfermedades no transmisibles. Hay que lograr que 100% de estas unidades, tengan condiciones físicas, tecnológicas y presupuestarias.
Ocuparse realmente de promotores y supervisores para que se reduquen en las universidades. Se integren casa por casa y monitoreen la salud de la gente, que reside en 3.6 millones de viviendas. Podríamos conseguir que la atención primaria, sea el proyecto más generador de felicidad popular para el año 2028.

