Bartolo García
Al concluir su tradicional encuentro de inicio de año, los obispos de la Conferencia del Episcopado Dominicano emitieron un comunicado en el que manifiestan su solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, en medio de los recientes acontecimientos que afectan a esa nación.
El pronunciamiento, fechado el viernes 9 de enero de 2026, se produce tras una jornada de oración, reflexión y comunión fraterna, en la que los prelados renovaron su compromiso pastoral con la sociedad dominicana.
En su mensaje inicial, los obispos extendieron un saludo de paz a todos los hombres y mujeres del país, expresando el deseo de que el nuevo año fortalezca la esperanza, la justicia y el compromiso con el bien común.
La declaración subraya que la situación venezolana requiere una mirada humana y solidaria, centrada en la dignidad de las personas y en el respeto a los principios fundamentales del Estado de derecho.
En ese contexto, los obispos recordaron una exhortación del Papa León XIV, citada en el comunicado, en la que se enfatiza que el bien del pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración política o ideológica.
El texto resalta la necesidad de garantizar la soberanía nacional, el respeto a los derechos humanos y la atención prioritaria a los sectores más vulnerables, que padecen con mayor crudeza las consecuencias de la crisis.
De manera especial, la Iglesia dominicana expresó su cercanía pastoral a los venezolanos que residen en la República Dominicana, muchos de los cuales han migrado buscando mejores condiciones de vida y seguridad.
El comunicado reconoce el aporte de esta comunidad migrante a la sociedad dominicana y exhorta a mantener actitudes de acogida, respeto y fraternidad entre ambos pueblos.
Asimismo, los obispos hicieron un llamado directo a la comunidad internacional para que se redoblen los esfuerzos diplomáticos y humanitarios orientados al restablecimiento de la paz y la justicia en Venezuela.
En ese sentido, insistieron en la urgencia de evitar cualquier escenario de violencia o derramamiento de sangre, señalando que el diálogo y la mediación son caminos indispensables para la convivencia pacífica.
La Iglesia también elevó oraciones por una salida justa y soberana a la crisis, invocando la intercesión de figuras de profunda devoción para el pueblo venezolano.
El mensaje reafirma que la fe cristiana impulsa a trabajar por soluciones que respeten la vida, la libertad y la dignidad de todas las personas, sin exclusiones.
Los obispos dominicanos reiteraron su compromiso de acompañar espiritualmente a los pueblos que sufren, convencidos de que la solidaridad entre naciones es un signo concreto de esperanza.
Finalmente, el comunicado concluye con un llamado a mantener viva la oración y la acción solidaria, confiando en que la paz, la justicia y la reconciliación puedan abrirse paso en Venezuela y en toda la región.

