Desaparición de empresaria dominicana en Connecticut genera alarma
Miguel Cruz Tejada
Janet Avalo Álvarez desaparece sin dejar rastro en Waterbury
Waterbury, Connecticut – La empresaria dominicana Janet Avalo Álvarez, copropietaria de la popular discoteca Guácara Latina junto a su novio, Alfredo Esmerli Peguero Gómez, desapareció misteriosamente el pasado 12 de noviembre. Desde entonces, no se tienen noticias sobre su paradero.
La familia de la joven de 26 años ha ofrecido una recompensa de 5,000 dólares por información confiable que ayude a esclarecer su situación. Mientras tanto, en redes sociales circulan múltiples especulaciones sin respaldo oficial por parte de las autoridades locales.
Familiares piden investigar al novio de Janet Avalo
A pesar de la relación sentimental y comercial entre Janet Avalo y Alfredo Peguero Gómez, de 32 años, el hermano de la desaparecida, Randy Avalo, ha solicitado que las autoridades investiguen a Peguero, pues fue la última persona que estuvo con Janet el día de su desaparición.
La pareja mantenía una relación amorosa desde hace tiempo y compartían la propiedad del club nocturno, uno de los más concurridos en Connecticut. Esta discoteca se ha convertido en un punto de referencia para la comunidad latina en la región.
Conflictos y sospechas en torno a la pareja
En declaraciones al canal 3 de Connecticut, familiares y vecinos revelaron que la pareja discutía con frecuencia, principalmente por temas relacionados con el dinero y la administración del bar que dirigían en conjunto.
Hasta ahora, las autoridades no han logrado contactar a Peguero Gómez. Se descubrió que su vehículo estaba estacionado en el aeropuerto de Hartford, Connecticut. Esto ha generado sospechas de que podría haber huido hacia la República Dominicana, posiblemente al sector Los Minas, lugar de origen del hombre.
Familiares y comunidad en busca de respuestas
“Estamos desesperados y en busca de respuestas sobre el paradero de Janet”, expresaron sus familiares al medio local. La desaparición de Janet Avalo Álvarez ha movilizado a la comunidad dominicana en Estados Unidos, que sigue atenta a cualquier novedad.
La investigación continúa abierta, mientras la familia y amigos insisten en la importancia de aportar datos verídicos que ayuden a localizar a la joven empresaria.

