Muerte de Abubaker al Bagdadi: El fin del autoproclamado califa del ISIS según EE UU
Pablo Guimón y Juan Carlos Sanz
Washington / Jerusalén.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo la muerte de Abubaker al Bagdadi, líder del Estado Islámico (ISIS), durante una operación militar en el noroeste de Siria. Al Bagdadi, uno de los terroristas más buscados a nivel mundial, proclamó en 2014 el califato del ISIS, que se extendió por Irak y Siria durante tres años, dejando un legado de terror con ejecuciones masivas y una interpretación radical del islam.
Detalles de la operación militar y la muerte de Al Bagdadi
En un mensaje televisado a la nación, Donald Trump describió a Al Bagdadi como “un hombre enfermo y depravado” y afirmó: “Murió como un perro, murió como un cobarde. El mundo es hoy un lugar mucho más seguro”. Según el presidente, la operación, que comenzó hace “un par de semanas” y culminó el sábado, no causó bajas estadounidenses. Al Bagdadi fue acorralado en un túnel, donde detonó el cinturón explosivo que llevaba consigo, acabando con su vida.
La ofensiva fue ejecutada por entre 50 y 70 efectivos de la Fuerza Delta y los Rangers del Ejército de Estados Unidos, apoyados por seis helicópteros de combate que despegaron desde Erbil, capital del Kurdistán iraquí. Además, las fuerzas especiales incautaron una cantidad significativa de información sensible sobre el grupo terrorista, según explicó Trump.
Contexto y repercusiones políticas
La muerte de Al Bagdadi representa una victoria clara para la política exterior de Trump, quien enfrenta una crisis interna con un proceso de impeachment en marcha. Este logro se suma a uno de los objetivos más destacados de su primer mandato.
Al Bagdadi lideró el Estado Islámico desde 2010, cuando el grupo aún era una rama oculta de Al Qaeda en Irak. La caída de Mosul (2017) y Raqa, sus principales bastiones en Irak y Siria, lo dejó como un fugitivo. Aunque perdió su último territorio significativo, se cree que el ISIS mantiene células durmientes a nivel global y combatientes activos en zonas remotas de Siria e Irak.
Situación actual en Siria y la estrategia de EE UU
La operación contra Al Bagdadi llega en un momento de incertidumbre en la estrategia estadounidense en Siria. Tras la controvertida decisión de Trump de retirar casi todas las tropas estadounidenses en Siria, en medio de la ofensiva turca contra las fuerzas kurdas aliadas de EE UU, Washington reconsidera ahora mantener una presencia mayor para proteger los campos petrolíferos sirios.
El fugitivo más buscado y su escondite en Idlib
Con una recompensa de 25 millones de dólares ofrecida por EE UU, Al Bagdadi era el fugitivo más buscado del planeta. Se le suponía oculto en la frontera entre Siria e Irak, donde las células durmientes del ISIS esperan reactivarse mediante actos terroristas.
La provincia de Idlib, último bastión rebelde en el norte de Siria, parecía un refugio improbable para el califa. Sin embargo, la aldea de Barisha, cerca de la frontera con Turquía, fue el lugar donde se llevó a cabo el asalto. Idlib está dominada por grupos islamistas insurgentes como Hayat Tahrir al Sham, sucesores de Al Qaeda y rivales del ISIS, que han acorralado al grupo terrorista en la región del Éufrates.
Últimas apariciones y comunicación de Al Bagdadi
Al Bagdadi reapareció en septiembre en un audio donde instaba a sus seguidores a liberar a prisioneros yihadistas bajo custodia kurda en el noreste sirio. Este tipo de grabaciones han sido su principal medio de comunicación, ya que desde 2014 no se le había visto en público. En abril, poco después de perder su último feudo, apareció en un vídeo que confirmó su supervivencia.
Colaboración internacional y respuesta regional
La aniquilación del ISIS ha sido un objetivo común para actores globales en el conflicto sirio, incluyendo a Rusia, Irán, Turquía y EE UU. Trump reconoció la cooperación de Moscú y Bagdad en la operación, así como la permisividad de Siria para el sobrevuelo de sus territorios. Las milicias kurdas, aunque distanciadas de Washington, aportaron inteligencia clave durante cinco meses.
Una fuente del gobierno turco indicó que Al Bagdadi llegó a Barisha apenas 48 horas antes del ataque y que hubo coordinación con EE UU. Turquía reafirmó su compromiso con la lucha contra el ISIS y la cooperación con aliados internacionales.
Impacto y futuro del ISIS tras la muerte de Al Bagdadi
Aunque Al Bagdadi era más un símbolo político y religioso que un estratega militar, su muerte no eliminará por completo la amenaza yihadista global. El califa llegó a gobernar sobre 11 millones de personas en un territorio similar al tamaño del Reino Unido, pero su última aparición reflejaba la derrota del ISIS.
El grupo terrorista aún mantiene redes activas y seguidores en Oriente Próximo, Asia, África y Europa, dispuestos a continuar con actos de terror. La desaparición del califa y la caída del califato no significan el fin definitivo del extremismo yihadista en el mundo.

