
Mientras, Fernando Alonso volvió a cumplir con el objetivo a pesar de los pesares. Octavo. Otra vez puntos. Siempre está. Siempre. Y recordando a un tal Magnussen quien es el jefe luche donde luche. Mala suerte de Carlos Sainz, la de encontrarse con Romain Grosjean que le echó de pista y le dejó fuera. Abandono injusto del madrileño.

El de Renault venía ya las últimas vueltas en el hospitality de su equipo y escuchó a Ferrari vestir de gala la victoria. Grande, león… hemos ganado en su casa y gracias a los muchachos. Italiano clásico. Ganó Vettel, una victoria que inició en una gran salida. Primera vuelta tremenda. Kimi intenta pasar a Hamilton, se tocan y el inglés queda decimoséptimo. Después habría sanción de diez segundos para el campeón de 2007. Por detrás excepcional salida de Sainz aprovechando problemas para ir por el asfalto recuperando hasta la décima plaza. Alonso undécimo pegado a Magnussen. Estaría ahí hasta la última vuelta en la que destrozaría la extraña chulería del danés. Al asturiano le había tocado Checo Pérez en la salida, trompo y suerte, casi se toca con un Williams en el pit lane.


La carrera fue increíble con luchas impresionantes en pista y accidentes que provocaron dos coches de seguridad. Pasaron cosas. Eso es la F1. En la vuelta 34, accidente de Ericsson. Arriba Bottas a dos segundos de Vettel. En la zona media, cinco pilotos en un segundo y medio: Hulkenberg, Ocon, Alonso, Magnussen, Sainz… Empieza la danza de cambios de ruedas. Entran los Ferrari, se quedan los Mercedes. A box los españoles, en pista sus rivales. Lidera Bottas con Vettel segundo. Alonso es décimo, Sainz 







