Washington, D.C. – En un anuncio de alto impacto económico y político, el expresidente estadounidense Donald Trump declaró este martes una nueva guerra comercial global al imponer aranceles recíprocos a “todos los países”, como parte de lo que denominó un “día de liberación para Estados Unidos”. Las medidas, que entran en vigor de inmediato, afectan desde productos básicos hasta vehículos y medicinas.
“Es uno de los días más importantes en la historia de EE.UU.”, proclamó Trump en su discurso desde la Casa Blanca. “Durante décadas nuestro país ha sido saqueado. Nos han robado nuestros empleos y nuestras fábricas. Hoy volvemos al sueño americano”, sentenció el exmandatario, quien vuelve a marcar la agenda económica con una postura proteccionista radical.
El nuevo esquema arancelario contempla una tarifa base del 10% para todos los productos importados. Sin embargo, Trump fue más allá: los bienes provenientes de China deberán pagar un 34% y los de la Unión Europea un 20%, cifras que podrían desencadenar una reacción en cadena en el comercio internacional.
Además, anunció un arancel del 25% a todos los automóviles fabricados en el extranjero, a partir de la medianoche, con el objetivo de frenar lo que calificó como “horrendos desequilibrios” comerciales. “Debemos proteger nuestra base industrial, nuestra seguridad nacional está en juego”, argumentó.
El expresidente defendió con vehemencia su decisión, asegurando que por años los ciudadanos estadounidenses han sido “testigos del enriquecimiento de otras naciones” a expensas del pueblo trabajador. “Ahora nos toca prosperar a nosotros”, expresó, en una retórica marcada por el nacionalismo económico.
“No se trata solo de competencia. Muchos de nuestros ‘amigos’ en el comercio se han comportado peor que nuestros enemigos”, enfatizó Trump, generando inquietud incluso entre los aliados tradicionales de Washington.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, respaldó la medida argumentando que “por décadas, prácticas comerciales injustas han estafado a nuestro país”. En su opinión, es hora de tomar “un cambio histórico” y de aplicar la reciprocidad.
Los sectores que se verán directamente afectados por esta ofensiva comercial incluyen la industria farmacéutica, la automotriz y las importaciones energéticas provenientes de países como Venezuela. Las reacciones internacionales no se hicieron esperar.
Alemania, por medio del canciller Olaf Scholz, advirtió que la Unión Europea responderá de forma unificada si Estados Unidos persiste en imponer aranceles al acero, aluminio y otros productos europeos. “No estamos indefensos ante estos acontecimientos”, declaró Scholz.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su país responderá el próximo 3 de abril con “una respuesta integral” frente a las nuevas barreras comerciales. La medida ha encendido alarmas entre los exportadores mexicanos, especialmente del sector automotor y agrícola.
El Gobierno de Venezuela también reaccionó con firmeza. A través de un comunicado, calificó los aranceles a su petróleo como “arbitrarios, ilegales y desesperados”, señalando que se trata de una nueva agresión económica de Washington.
China, por su parte, manifestó una “firme oposición” a las medidas, instando a EE.UU. a no interferir en los asuntos internos de Venezuela y advirtiendo sobre “repercusiones inevitables” si continúa el curso actual de tensiones comerciales.
Con estas acciones, Donald Trump vuelve a colocar el proteccionismo comercial como eje de su discurso político, justo cuando se perfila nuevamente como figura central en la carrera presidencial. En medio del clima electoral, sus políticas podrían redefinir el panorama económico mundial y agudizar las tensiones diplomáticas.
Mientras tanto, mercados internacionales observan con preocupación el impacto inmediato que esta política tendrá sobre los flujos comerciales globales, la estabilidad de los precios y las cadenas de suministro. La “guerra arancelaria total” ha comenzado.