El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que su país “gobernará” Venezuela hasta que se concrete lo que definió como una “transición segura”, tras una operación militar ejecutada durante la madrugada contra territorio venezolano.
Las declaraciones fueron ofrecidas en una rueda de prensa realizada en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, pocas horas después de que Washington anunciara la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes habrían sido trasladados fuera del país.
Trump sostuvo que la implicación directa de Estados Unidos en Venezuela se mantendrá “hasta que podamos hacer una transición segura, apropiada y juiciosa”, asegurando que Washington no permitirá que “alguien más tome el control” del país sudamericano durante ese proceso.

El mandatario calificó la operación militar como “extraordinaria” y afirmó que no se registraron bajas entre las fuerzas estadounidenses involucradas en el despliegue, que incluyó ataques aéreos en Caracas y en los estados de Miranda, La Guaira y Aragua.
Durante la comparecencia, Trump estuvo acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, quienes respaldaron públicamente la actuación del Gobierno estadounidense.
El presidente advirtió además que Estados Unidos está “listo” para lanzar un segundo ataque “mucho mayor” si considera que existen intentos de resistencia o desestabilización frente a la operación ya ejecutada.
Por su parte, la fiscal general Pamela Bondi declaró que Maduro y Flores “pronto se enfrentarán a la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”, anticipando procesos judiciales por cargos aún no detallados públicamente.
Según la información ofrecida por Washington, ambos fueron trasladados por militares estadounidenses a Nueva York e ingresados en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal que ha albergado a reclusos de alto perfil internacional.
Trump reiteró que, tras los ataques aéreos masivos, será Washington quien dirija la política venezolana hasta que la Casa Blanca determine que existen condiciones para una transición considerada “segura”.
En reacción, el Gobierno venezolano calificó las acciones de Estados Unidos como una “gravísima agresión militar” y denunció que el objetivo real de la operación es apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente el petróleo y los minerales.
Las autoridades de Caracas advirtieron que esta intervención busca quebrar por la fuerza la independencia política de Venezuela, en abierta violación del derecho internacional y de la soberanía nacional.
La crisis generó reacciones en distintos ámbitos internacionales. Este domingo, el papa León XIV expresó que sigue “con gran preocupación” la evolución de la situación en Venezuela y llamó a respetar los derechos humanos y civiles.
El pontífice también instó a garantizar el Estado de derecho y el respeto a la Constitución venezolana, en un mensaje difundido tras los acontecimientos provocados por la intervención estadounidense.
Mientras tanto, la comunidad internacional continúa evaluando el impacto político, humanitario y geopolítico de la decisión de Estados Unidos de asumir un rol directo en la conducción de Venezuela, en medio de una de las crisis más tensas de la región en los últimos años.

