Fernando Alonso, Nakajima y Buemi conquistan las 24 Horas de Le Mans por segundo año consecutivo
El milagro final que decidió la carrera y el título mundial de resistencia
A menos de una hora para el final, cuando parecía que las 24 Horas de Le Mans 2019 tenían un destino claro, un inesperado giro cambió la historia. Un pinchazo en el Toyota #7, el coche que había dominado toda la semana en el circuito de La Sarthe, entregó en bandeja el triunfo a Fernando Alonso, Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima. Así, el equipo logró su segunda victoria consecutiva en esta emblemática carrera francesa, cerrando además con broche de oro la consecución del campeonato mundial de resistencia.

Para entonces, la carrera parecía sentenciada desde hacía horas. El amanecer en Le Mans llegó con la sensación de que todo estaba decidido, una creencia compartida por las más de 300.000 personas que se extendían a lo largo de los 13,6 kilómetros del circuito de La Sarthe. Sin embargo, en las 24 Horas, la máxima es clara: “el juez final es la bandera a cuadros”, como recordaba Jacky Ickx, leyenda con seis victorias en Le Mans, en una entrevista con MARCA, justo cuando se cumplían 50 años de su primera victoria.

El duro golpe para Pechito López y el equipo Toyota
El argentino Pechito López vivió una jornada amarga. A mitad de la pista sufrió un pinchazo que obligó a reducir la velocidad, pasando de un ritmo conservador a un paseo forzado. La victoria que parecía segura se escapaba, y con ella, la gloria en esta edición de la mítica prueba.
Error de Toyota en la gestión del pinchazo
El incidente no fue únicamente un problema mecánico, sino también un fallo estratégico. Toyota detectó el pinchazo, pero cometió un error en la lectura del sensor: cambiaron la rueda delantera derecha cuando el problema estaba en la trasera.
Mientras tanto, Fernando Alonso reaccionaba sorprendido en el motorhome del equipo Toyota, donde esperaba tranquilo con un plato de pasta, confiado en celebrar solo el título mundial ese día. Su voz rompió la calma: “¡Va muy lento!”. De inmediato, buscó información y confirmó el pinchazo. Comenzó entonces la cuenta regresiva para evaluar si sus compañeros y rivales podrían perder la ventaja.
Más de dos minutos se perdieron en el lento traslado del Toyota #7 hacia los garajes. El Toyota #8, liderado por Nakajima, aprovechó para adelantarlo antes de que el coche afectado pudiera recibir atención mecánica. Los neumáticos nuevos no evitaron el daño irreversible: Nakajima rodaba ya con más de un minuto de ventaja.
La lucha final y la consagración definitiva
¿Estaba decidida la carrera? Nadie se atrevía a afirmarlo con certeza. Pechito López empujó con todo, impulsado por la frustración visible tras el casco. El destino, sin embargo, había jugado en su contra.
Finalmente, tras una única parada para cada coche, la carrera llegó a su fin. La parada del #7 fue más rápida, pero el desgaste previo fue demasiado y la remontada imposible. Toyota optó por mantener las posiciones a falta de 15 minutos para evitar riesgos.
Así se escribió un capítulo histórico en Le Mans, con un bicampeón del mundo de Fórmula 1 que suma a su palmarés dos victorias en las 24 Horas y un Mundial de Resistencia, consolidando su legado entre los grandes del automovilismo.
El papel de los españoles en LMGTE Pro: cerca pero sin suerte
En la categoría LMGTE Pro, los españoles Antonio García y Miguel Molina contaron con vehículos competitivos, pero no lograron la victoria. El Ferrari #51, pilotado por un equipo sólido, se llevó el codiciado triunfo.
El Corvette, con García al volante, resistió casi 21 horas en la pelea, pero un error de Magnussen terminó con el coche contra el muro en las curvas Porsche. Por su parte, Molina sufrió una avería mecánica que forzó la retirada prematura de su Ferrari.

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