No lo es oficialmente, pero sí…
La elección del 14 de febrero se sustenta en una idea simple y poderosa: el cine es una de las formas más universales de amar el arte y las historias humanas. Celebrarlo ese día resulta coherente
José Rafael Sosa
SANTO DOMINGO. El 14 de febrero se celebra como “Día Mundial del Cine”, pero la declaratoria no proviene de un decreto oficial de la ONU ni de la UNESCO. Se trata, más bien, de una conmemoración simbólica, comunitaria, comercial, cultural y mediática, adoptada por cinéfilos, instituciones, empresas distribuidoras y exhibidoras, así como por las redes sociales, para rendir tributo al séptimo arte en una fecha universalmente asociada al amor.
No es, por tanto, una efeméride internacional oficial de la ONU, aunque sí constituye una celebración cultural ampliamente difundida que convive con otras fechas vinculadas al cine, como aniversarios de estrenos, nacimientos de figuras relevantes o grandes festivales.
La elección del 14 de febrero —cuyo origen concreto no está documentado ni atribuido a una persona o institución específica— se sustenta en una idea simple y poderosa: el cine es una de las formas más universales de amar el arte y las historias humanas. Celebrarlo ese día resulta coherente, incluso sin respaldo institucional.
Por ello, en muchos países se considera una ocasión ideal para exaltar el amor por las películas, las historias románticas, la experiencia colectiva de la sala oscura y la extraordinaria capacidad del cine para crear acontecimientos culturales, influir en la sensibilidad pública y modelar imaginarios.
No existe un acta fundacional única. La efeméride surgió gradualmente desde finales del siglo XX y se consolidó con la expansión de internet, el marketing cultural y las campañas de exhibidores y plataformas. Aunque este “Día Mundial del Cine” sea simbólico, el origen del cine moderno como espectáculo se atribuye a los hermanos Lumière, quienes realizaron la primera exhibición pública pagada el 28 de diciembre de 1895 en París. Por esa razón, algunos historiadores consideran esa fecha como el verdadero “cumpleaños del cine”, aunque no sea la que el público celebra.
Las razones culturales para vincularlo al 14 de febrero son evidentes: el cine funciona como lenguaje universal del amor. Desde los melodramas clásicos hasta las comedias románticas contemporáneas, el séptimo arte ha construido buena parte del imaginario sentimental del planeta. Además, asistir al cine ha sido históricamente una de las citas románticas por excelencia.
La tradición también se alimenta de una constelación de películas icónicas sobre el amor, entre ellas Gone with the Wind (1939), Casablanca (1942), Roman Holiday (1953), Doctor Zhivago (1965), Life Is Beautiful (1997), The Notebook (2004), Ghost (1990), Love Story (1970), Titanic (1997), Cinema Paradiso (1988), Amélie (2001) y La La Land (2016), por solo mencionar una mínima parte de un repertorio prácticamente inagotable.
¿Y qué ocurre con el Día del Cine Dominicano?
El verdadero “Día del Cine Dominicano” se celebra oficialmente el 7 de agosto. En esa fecha, en 1900, se realizó en Santo Domingo la primera exhibición cinematográfica documentada en el país, apenas cinco años después del nacimiento del cine mundial. Tuvo lugar en el desaparecido Teatro Curiel y significó el primer contacto del público dominicano con el cinematógrafo.
Ese hito marca el inicio de la historia cinematográfica nacional y fue declarado Día Nacional del Cine Dominicano mediante la legislación cultural vinculada a la industria audiovisual, particularmente en el marco de la Ley de Cine 108-10 (2010), normativa que impulsó la producción local y formalizó la conmemoración.
La fecha celebra no solo la llegada del cine al país, sino también la evolución de la industria audiovisual dominicana, el trabajo de realizadores, técnicos y actores, la consolidación de una cinematografía propia y el impacto cultural y económico del sector.
El cine dominicano, por su parte, ha recurrido con frecuencia al tema amoroso en diversas formas: la comedia romántica, el drama social, la historia íntima o la tragedia. Entre los títulos más representativos figuran Sanky Panky (José Enrique Pintor, 2007), ¿Quién manda? (Ronni Castillo, 2013), ¡Qué León! (Frank Perozo, 2018), su secuela ¡Qué León 2! (2019), que explora los desafíos del amor intercultural; Carpinteros (José María Cabral, 2017); La otra Penélope (Bladimir Abud, 2019); Hotel Coppelia (José María Cabral, 2021); Mañana no te olvides (José Enrique Pintor, 2017) y Todos los hombres son iguales (Manuel Gómez Pereira, 2016), entre muchas otras.
En torno a esta fecha es habitual que instituciones culturales, festivales y escuelas de cine organicen proyecciones especiales, conversatorios, homenajes a figuras del cine nacional, así como estrenos o retrospectivas que permiten al público reencontrarse con su memoria audiovisual.
Porque si el 14 de febrero celebra el amor a través del cine, el 7 de agosto celebra el cine como parte del amor a la cultura dominicana.

