La vicepresidenta de Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de Venezuela, en un escenario marcado por una fuerte tensión interna y externa, luego de la captura del mandatario Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado sábado.
La juramentación se realizó durante la instalación del nuevo período legislativo de la Asamblea Nacional, en una sesión cargada de simbolismo político y con una oposición debilitada, que reclamó la liberación de los presos políticos y el cese de la persecución.
Durante el acto, Rodríguez pronunció un discurso en el que aseguró asumir la responsabilidad “con profundo compromiso histórico” y prometió no dar descanso a su gestión hasta ver a Venezuela “en el pedestal de honor que le corresponde como nación libre, soberana e independiente”.
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— RT en Español (@ActualidadRT) January 5, 2026
“Juro por mi honor que no voy a dar descanso a mi brazo ni reposo a mi alma para ver a Venezuela en el destino que le corresponde”, expresó la ahora presidenta encargada ante los legisladores y autoridades presentes.
Rodríguez también juró, en nombre del pueblo venezolano, que no descansará “ni un minuto” para garantizar la paz de la República, así como la estabilidad económica y social de todos los ciudadanos, en medio de un clima de incertidumbre nacional.
En su alocución, la mandataria evocó el pensamiento del libertador Simón Bolívar, asegurando que su gestión estará orientada a garantizar “felicidad social, estabilidad política y seguridad nacional”.
Asimismo, hizo un llamado a todos los sectores del país —políticos, sociales, económicos y productivos— a comprometerse de manera conjunta para “sacar adelante a Venezuela en estas horas terribles de amenazas contra la estabilidad y la paz de la nación”.
Rodríguez subrayó que el país atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente, por lo que exhortó a la unidad nacional como vía para enfrentar los desafíos internos y externos.
El juramento fue tomado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, ante quien la nueva mandataria expresó su pesar por la situación que atraviesa el país.
Con visible emotividad, Delcy Rodríguez afirmó sentir un profundo dolor por el “secuestro” del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, hechos que, según dijo, han golpeado la institucionalidad venezolana.
La instalación de Rodríguez en el poder ocurre en un contexto de fuerte presión internacional y bajo la sombra de las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha afirmado que Washington supervisará el proceso político venezolano.
Sectores oficialistas respaldaron la juramentación, calificándola como un acto de defensa constitucional, mientras que voces críticas cuestionaron la legitimidad del nuevo escenario político.
La oposición, aunque con presencia limitada en el hemiciclo, reiteró sus reclamos por el respeto a los derechos humanos, la liberación de los detenidos por motivos políticos y el restablecimiento pleno del orden democrático.
Con su juramentación, Delcy Rodríguez inicia una etapa inédita en la política venezolana, marcada por la ausencia de Maduro, la presión internacional y el desafío de sostener la gobernabilidad en medio de una profunda crisis institucional y social.

