Bartolo García
Santo Domingo.– El Gobierno dominicano cerró el año 2025 con un importante logro en materia de salud pública, al registrar una reducción de un 16 % en la mortalidad neonatal, resultado de las políticas, programas y estrategias implementadas por el Servicio Nacional de Salud (SNS) para fortalecer la atención materno-infantil en todo el país.
De acuerdo con los datos contenidos en el Boletín Epidemiológico de la Semana 51, emitido por la Dirección de Epidemiología (DIEPI), durante 2025 se produjeron 294 muertes neonatales menos que en el año 2024, una cifra que aún podría mejorar al cierre definitivo del año epidemiológico.
Este avance fue recibido con optimismo por el personal médico y de Enfermería de los hospitales materno-infantiles, quienes celebraron el nacimiento de los primeros bebés vivos del año 2026 como símbolo de esperanza y continuidad en la mejora de los indicadores de salud neonatal.

En la Maternidad San Lorenzo de Los Mina, a las 12:00 de la medianoche del primero de enero, nació un bebé de 5.9 libras, hijo de una joven dominicana de 19 años, mientras que en el Hospital Reynaldo Almánzar se registró a la 1:00 de la mañana el nacimiento de una niña de ocho libras, en perfecto estado de salud, de una madre de 32 años.
El SNS, a través de su Dirección Materno Infantil y Adolescentes, ha desarrollado programas especializados enfocados en las principales causas de morbimortalidad neonatal en el país: la prematuridad, la asfixia perinatal y las sepsis asociadas a la atención en salud.
Estas acciones se sustentan en cinco pilares estratégicos: fortalecimiento de la infraestructura e innovación tecnológica, alianzas para la educación continua, traslados neonatales oportunos, prevención de infecciones asociadas a la atención y expansión del Programa Mamá Canguro.
En materia de infraestructura, la gestión encabezada por el doctor Mario Lama inauguró ocho nuevas Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), dotadas de tecnología moderna y personal especializado, distribuidas en distintos hospitales del país, lo que permitió descentralizar la atención neonatal que antes se concentraba en el Gran Santo Domingo.
Entre enero y octubre de 2025, estas unidades ofrecieron 7,925 servicios de hospitalización, garantizando cuidados más seguros y especializados para recién nacidos en condiciones críticas, y fortaleciendo las capacidades de respuesta del sistema público de salud.
Asimismo, se incorporó la terapia de hipotermia en maternidades estratégicas para reducir el riesgo de parálisis cerebral en bebés con encefalopatía hipóxico-isquémica, logrando que 17 niños beneficiados permanezcan libres de esta condición y en seguimiento médico especializado.
En paralelo, se habilitaron centrales de unidosis en UCI neonatales de cuatro grandes maternidades, mejorando la inocuidad en la preparación de medicamentos y reduciendo los casos de sepsis asociadas a la atención, además del fortalecimiento de unidades para el diagnóstico oportuno de cardiopatías congénitas.
En el ámbito educativo, el SNS estableció una alianza estratégica con la Sociedad Iberoamericana de Neonatología (SIBEN), permitiendo la capacitación continua del personal médico y de Enfermería en las 28 unidades neonatales de la Red Pública, así como la actualización de protocolos clínicos.
Otro componente clave ha sido la organización de una red de traslados neonatales oportunos, coordinada con el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE), lo que ha permitido movilizar de manera segura a recién nacidos que requieren atención especializada.
La prevención de infecciones asociadas a la atención en salud también ha sido prioritaria, mediante la implementación progresiva de programas de diagnóstico bacteriológico oportuno, reducción del uso innecesario de antibióticos y vigilancia activa en UCIN seleccionadas.
Finalmente, el Programa Mamá Canguro se consolidó como una de las iniciativas más exitosas, al beneficiar a 3,461 bebés prematuros y de bajo peso en 25 hospitales del país, junto a programas de detección temprana de retinopatía del prematuro y déficit auditivo, que han permitido tamizar a más de 70,000 niños y prevenir discapacidades, reafirmando el compromiso del Estado con la vida desde sus primeros minutos.

