Por JUAN T H
Hace unos días mantuve una conversación con el dirigente de izquierda, doctor Secundino Palacio coincidiendo en el daño que les ha hecho a los sectores liberales de américa latina la dispersión.
Los izquierdistas de la República Dominicana se han fragmentado constantemente, lo cual le ha impedido construir una fuerza capaz de alcázar al poder o por lo menos en ser una opción.
He leído algunos textos sobre el fenómeno dominicano. Actualmente existen decenas de grupos de pensamiento liberales o de izquierda, todos atomizados, dividido y subdivididos, como la vaca de mamá Inés, que dejó de dar leche para dar pena.
No significa que no se hayan producido intentos por unificar a los dirigentes socialistas o comunistas, incluso demócratas, pero terminan cada uno, tomando su pequeña mochila, perdiendo incluso su legitimación electoral por no obtener los votos necesarios.
Lo ideal seria que la izquierda se agrupara en una sola entidad para formar un partido grande y fuerte. Pero el tema ideológico, el sectarismo y los egos, más poderoso que un átomo, lo ha impedido.
Existen algunas experiencias en Chile y Uruguay, entre otras, de unidad amplia para alcanzar el poder y hacer desde allí los cambios y transformaciones que son posibles. En el país tenemos dirigentes anquilosados, que en más de 60 años de militancia no han logrado organizar ni unir a los demás. Mi propósito no es hacerle daño a nadie, ni criticar a nadie. El que no esté de acuerdo conmigo lo invito a leer la obra de Fausto Rosario Adames, “La izquierda vista por sí misma” publicado recientemente.
Los dirigentes más importantes fueron entrevistados en televisión por el destacado comunicador social. Todos ofrecen su versión. Muchas ideas coinciden con otras. No hay grandes diferencias entre lo que dice, por ejemplo, Fafa Taveras, en sus memorias, con lo que afirma Rafael Chaljub Mejía.
Orgánicamente uno está lejos del otro. Esa práctica se repite con todos los demás. La dispersión los anula. En este país, lo he dicho muchas veces, hay espacio para un partido de izquierda fuerte orgánicamente que pueda competir con los partidos del sistema, cada vez más desacreditados. Pero, insisto, el sectarismo y los egos, impide la unidad. No ceden, no se abren al dialogo franco y sincero. La palabra de muchos es palabra de dios.
El doctor Palacio parece tener ideas muy claras sobre lo que deben hacer los liberales. Pero no será fácil con los egos que se aglutinan alrededor de los lideres de la llamada izquierda, que una vez tuvieron el control de la mayoría de los sindicatos, asociaciones estudiantiles, etc., y hoy no tienen nada. Los izquierdistas están dispersos en el PRM, el PLD y la FUPU (no es un error, es Pupú, así como suena) otros se han quedado sin militancia.
Propongo un congreso con todos los militantes y simpatizantes liberales para formar un partido poderoso, que trabaje día y noche por las reivindicaciones más sentidas del pueblo dominicano. El documento presentado por la Fuerza Camañita recientemente, podría servir de base para una discusión amplia de donde surjan ideas renovadoras y nuevas.
La izquierda dominicana ha pasado de más, a menos. Hay que reconocerlo. Debe imperar en estos momentos un sentido autocrítico, rasgarse la vestidura si es preciso. Y comenzar de cero. Abandonar el sectarismo, romper el cerco ideológico que tanto daño ha hecho. El marxismo leninismo no tiene cabida en nuestro país.
Cuando el asalto al cuartel Moncada le preguntaron a Fidel Castro quien era el responsable de los hechos dijo: “el responsable intelectual es José Martí; el responsable material soy yo”. En nuestro país hay que rescatar el ideario duartiano; la izquierda, unida en un amplio espectro, debe seguir el ejemplo de Luperón, Manolo, Camaño y otros líderes y mártires.
Hoy más que nunca, hay que decir como Duarte, “nuestro país ha de ser libre de toda potencia extranjera o se hunde la isla”. “Nunca me fue tan necesario como hoy tener salud, corazón y juicio, hoy que hombre sin juicio y sin corazón, atentan contra la salud de la patria”. Alrededor de esos hombres y de esas ideas es que la izquierda y todo el sector liberar deben unirse, dejando a Mars y Lenin en Alemania y en Rusia.

