Bartolo García
El gobierno de Estados Unidos anunció un incremento de los aranceles globales hasta un 15 %, una medida que ha generado preocupación inmediata entre los exportadores de República Dominicana y complica el curso de las negociaciones comerciales que ambas naciones mantenían en desarrollo.
La disposición fue impulsada por el presidente Donald Trump luego de un reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que limitó el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional como base para su política arancelaria.
Tras conocerse la decisión judicial, el mandatario optó por elevar el arancel del 10 % inicialmente planteado al tope legal del 15 %, respaldándose ahora en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Esta normativa autoriza al presidente estadounidense a imponer tarifas máximas o cuotas de importación cuando exista un déficit grave y persistente en la balanza de pagos o una situación económica que requiera acción inmediata, aunque solo como medida de emergencia y por un período limitado de hasta 150 días.
Autoridades dominicanas vinculadas al comercio exterior reconocieron que aún se encuentran evaluando el alcance real de la medida y advirtieron que, por el momento, no es posible determinar con precisión cómo afectará las conversaciones bilaterales orientadas a reducir tarifas.
El anuncio llega en un momento clave, cuando ambos países avanzaban en un proceso de negociación inspirado en acuerdos recientes firmados por Washington con Guatemala y El Salvador, lo que abría expectativas de mayor acceso preferencial para productos dominicanos.
Sin embargo, la imposición del nuevo arancel modifica de forma sustancial el escenario de diálogo y genera inquietud entre empresarios, exportadores y autoridades económicas del país.
Sectores como las zonas francas, la agroindustria y las manufacturas de exportación figuran entre los más expuestos al impacto inmediato de la nueva tarifa, debido a su alta dependencia del mercado estadounidense.
El incremento podría traducirse en mayores costos para los compradores internacionales, pérdida de competitividad y una posible reducción de volúmenes de exportación en el corto plazo.
Previo al anuncio, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, había señalado que República Dominicana atravesaba uno de sus mejores momentos en la relación comercial con Estados Unidos, destacando la cooperación en temas estratégicos.
No obstante, la nueva política arancelaria introduce un elemento de tensión que obliga a replantear proyecciones económicas y estrategias de negociación.
Analistas advierten que, aunque la medida tenga carácter temporal, su efecto puede ser significativo en cadenas de suministro, contratos de exportación y planificación financiera de las empresas dominicanas.
Asimismo, se teme que la incertidumbre desincentive nuevas inversiones orientadas al mercado estadounidense, principal socio comercial del país caribeño.
Desde el sector privado se espera que el Gobierno dominicano intensifique el diálogo diplomático y comercial para mitigar los efectos de la decisión y buscar mecanismos de excepción o acuerdos compensatorios.
Mientras tanto, el alza arancelaria marca un nuevo capítulo en la relación comercial con Washington, obligando a República Dominicana a adaptarse rápidamente a un entorno internacional más complejo y volátil.
Con información de infobae.com

