Un hombre de 51 años murió este sábado en Minneapolis tras ser tiroteado por agentes federales de inmigración, en un incidente que vuelve a encender la tensión social por las redadas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump.
El hecho fue confirmado por el jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, quien indicó que los agentes involucrados pertenecían al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, el hombre se encontraba armado al momento del operativo, aunque no se ha determinado con claridad si sostenía el arma cuando recibió los disparos que le causaron la muerte.
Este caso se convierte en el tercer tiroteo protagonizado por agentes de ICE en Minneapolis en lo que va de mes, y el segundo fallecimiento registrado en el contexto de las protestas contra las redadas migratorias.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, reaccionó con dureza a través de sus redes sociales, calificando el hecho como “repugnante” y exigiendo al presidente poner fin a la operación federal en el estado.

“Acabo de hablar con la Casa Blanca tras otro horrible tiroteo perpetrado por agentes federales. Minnesota está harta. El presidente debe poner fin a esta operación y retirar a los oficiales violentos sin entrenamiento”, expresó Walz en su mensaje.
El tiroteo ocurre apenas tres semanas después de que Renee Good fuera asesinada a tiros por otro agente de ICE en la misma ciudad, un hecho que detonó protestas masivas en distintos puntos del país.
Un día antes del nuevo incidente, miles de personas marcharon por las calles de Minneapolis a temperaturas bajo cero para manifestarse contra la política migratoria federal y denunciar el uso excesivo de la fuerza.
Las protestas se intensificaron aún más tras la detención de un niño de cinco años, identificado como Liam Conejo, durante un operativo migratorio, lo que generó indignación entre activistas y líderes comunitarios.
La policía local informó que el tiroteo de este sábado ocurrió en la intersección de West 26th Street y Nicollet Avenue South, una zona que fue acordonada mientras avanzan las investigaciones.
En un comunicado oficial, las autoridades pidieron a la población mantener la calma y evitar el área inmediata para facilitar el trabajo de los equipos de seguridad y peritos.
Organizaciones de derechos civiles han reiterado su preocupación por la creciente presencia de agentes federales armados en comunidades urbanas y por el impacto de estos operativos en la población migrante.
Activistas sostienen que la estrategia de represión migratoria ha incrementado el miedo y la desconfianza hacia las instituciones, además de provocar enfrentamientos innecesarios y pérdidas de vidas humanas.
Mientras continúan las investigaciones, Minneapolis permanece en estado de alerta social, con nuevas manifestaciones convocadas y un debate nacional cada vez más intenso sobre los límites y consecuencias de la política migratoria en Estados Unidos.

