Honduras vive este domingo una de las jornadas electorales más cruciales de los últimos años. Los ciudadanos están llamados a decidir no solo quién ocupará la presidencia por los próximos cuatro años, sino también la composición del Congreso Nacional y la representación del país ante el Parlamento Centroamericano.
En total, se renovarán 128 curules legislativas y 20 escaños en el PARLACEN, además de autoridades municipales, en un proceso considerado decisivo para el rumbo democrático de la nación.
Esta mañana, junto a mi familia, nos tomamos un momento para orar. Le dimos gracias a Dios por la vida, por Honduras y por este día en el que el país decide su rumbo.
— Salvador Nasralla (@SalvaPresidente) November 30, 2025
Le pedimos sabiduría para nuestro pueblo, paz en cada centro de votación y protección para todos los hondureños… pic.twitter.com/Zk7jZLuRm1
Las urnas abrieron a las 7:00 de la mañana, hora local, y permanecerán habilitadas por un período de diez horas, con el objetivo de garantizar suficiente tiempo de participación ciudadana.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha desplegado un amplio operativo de seguridad, respaldado por observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y otras misiones internacionales, para asegurar que la jornada se desarrolle en paz y con transparencia.
Más de seis millones de hondureños están habilitados para ejercer el voto en alrededor de 18,000 centros repartidos por todo el territorio nacional.
La competencia por la presidencia se presenta especialmente cerrada entre tres figuras con fuerte peso político y popular: Rixi Moncada, candidata del oficialista Libertad y Refundación (Libre); Salvador Nasralla, presentador de televisión y aspirante por el Partido Liberal; y Nasry Asfura, empresario y exalcalde de Tegucigalpa postulado por el Partido Nacional.
Los tres llegan prácticamente igualados en intención de voto según las últimas encuestas, lo que anticipa un conteo ajustado y un posible escenario de disputas postelectorales si los resultados no son aceptados plenamente.
La campaña electoral ha estado marcada por un clima de polarización y acusaciones de fraude, así como por un preocupante aumento en la violencia vinculada a la contienda.
Al menos cuatro candidatos a alcaldías han sido asesinados en los últimos meses, según organizaciones internacionales que alertan sobre el deterioro de la seguridad para actores políticos.
Las cifras se suman a los 32 homicidios registrados durante las elecciones de 2021 relacionados con disputas políticas, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Además de la violencia, la transparencia del proceso ha sido puesta en duda tras recientes investigaciones penales contra autoridades del CNE, generando preocupación entre sectores de la sociedad civil.
Human Rights Watch advirtió que una “excesiva intervención judicial” podría comprometer la neutralidad institucional, y subrayó la necesidad de una observación internacional sólida para garantizar la credibilidad de los resultados.
La comunidad internacional observa con expectativa el desarrollo de este proceso electoral, considerado un punto de inflexión para la estabilidad democrática hondureña tras años de crisis política.
Al cierre de la votación, el país espera una transición ordenada y basada en la voluntad popular, en un escenario donde la confianza ciudadana será tan determinante como los resultados oficiales.

