Las encuestas mundiales muestran que la fe religiosa se mantiene alta en las naciones con ingresos más bajos
¿Existe una relación de causa y efecto?
Las encuestas mundiales muestran que la fe religiosa se mantiene alta en las naciones con ingresos más bajos, mientras en las más ricas aumenta la secularidad y el agnosticismo. ¿Existe una relación de causa y efecto? Razones complejas y las opiniones de especialistas.
Por Germán Padinger – 28 de enero de 2018
¿Qué queda de la religión luego de que la muerte de Dios fuera anunciada por Nietzsche a finales del siglo XIX, los estados comunistas se declararan rabiosamente ateos a comienzos del XX y la posmodernidad y la secularidad se asentaran tras ingresar de lleno al nuevo milenio?
Mucho, considerando el apoyo decisivo de la comunidad cristiana en la victoria del presidente Donald Trump, en Estados Unidos; el auge del Papa Francisco y las esperanzas de cambio depositadas en él por buena parte del mundo católico; de la interpretación literal y extremista del islam realizada por diferentes grupos terroristas; por sólo mencionar algunas cuestiones.
Mucho, teniendo en cuenta también que la estructura de las sociedades contemporáneas parece mantener aún una fuerte correlación con la voluntad de sus habitantes de profesar una fe y, además, practicar una religión, según las últimas encuestas globales.
Se calcula que el mundo tiene una población de 7.600 millones de personas. De acuerdo a la consulta de WIN/Gallup International realizada en 2017 con una muestra de 66.000 personas en 68 países, el 62% de esta masa declara que la religión tiene importancia en sus vidas, es decir unos 4.712 millones agrupados entre cristianos, musulmanes, budistas, hinduistas, judíos, entre otros.
Religiosidad y riqueza en el mundo
Encuestas sobre religiosidad
Este número es consistente con las encuestas realizadas en 2014 (63%) y 2005 (66%), y no se esperan cambios en el futuro, según confirmó a Infobae la socióloga argentina Marita Carballo, presidenta de la consultora Voices, afiliada a Gallup International.
En tanto el 74% cree poseer un alma, el 71% cree en Dios y el 54% cree en la vida después de la muerte, más allá de ser o no practicantes de una religión.
Una encuesta realizada en 2010 por Gallup Inc., consultora que sólo comparte nombre con Gallup International, ofrece datos un poco diferentes: sostiene que el 84% se considera religioso.
En el caso de esta consulta, se entrevistó telefónicamente a 1000 adultos en cada uno de los 114 países considerados. Esta clase de estudios requiere de enormes gastos y consumen grandes cantidades de tiempo, por lo que sólo se realizan cada cierto tiempo.
Religiosidad y riqueza
De cualquier manera, ambas encuestas muestran una correlación entre pobreza y una mayor religiosidad en los países del mundo, independientemente del credo que sostengan sus habitantes. La relación inversa también existe: está presentada.
Países más y menos religiosos
Es así que los cinco países más religiosos del mundo, lugares en los que casi el 100% de sus pobladores declaran profesar activamente una fe, apenas superan en promedio los 4.000 dólares de producto bruto interno per cápita (ajustado por paridad de compra).
Cuatro de estos, Bangladesh, Níger, Yemen e Indonesia, son mayormente musulmanes mientras que Malawi posee una mayoría católica.
Por el contrario los cinco países menos religiosos del planeta, China, Estonia, República Checa, Suecia y Dinamarca, ostentan en promedio unos 35.000 dólares per cápita de producto bruto.
Todos ellos son cristianos, de diferentes denominaciones, excepto China, donde el budismo domina las preferencias de su relativamente pequeña comunidad religiosa.
Secularización en Europa
En Europa se ha producido un alejamiento de la Iglesia y cambios en la religiosidad, la que se ha hecho más individual y a la carta
“En Europa Occidental en las últimas décadas observamos un importante proceso de secularización y de alejamiento de las Iglesias con descenso en la práctica y en la religiosidad”, señaló Carballo. “Se ha producido un alejamiento de la Iglesia y cambios en la religiosidad, la que se ha hecho más individual y a la carta”, agregó.
Religiosidad y Niveles de Educación e Ingreso
En muchos países, como en el caso de los países árabes petroleros, se observa que la religiosidad alcanza niveles cercanos al 100%, acompañados de altos ingresos per cápita, aunque la distribución de la riqueza no siempre sea equitativa.
Esta tendencia también se presenta en Estados Unidos, a pesar de ser uno de los países más religiosos entre las naciones desarrolladas.
A nivel global, la relación entre religiosidad y niveles de ingreso y educación se repite, como se puede apreciar en la primera infografía.
La encuesta de WIN/Gallup International también revela una correlación entre el nivel educativo y la religiosidad, mostrando que el 83% de las personas con bajos niveles de formación se consideran religiosas, en comparación con el 49% de los más educados.
Además, los jóvenes de entre 18 y 24 años son más propensos a profesar una religión, con un 74% declarando hacerlo, mientras que el 67% de los mayores de 65 años mantienen esta creencia.
El rol de la religión
¿Qué explicación se puede encontrar para la correlación entre mayor religiosidad y menores niveles de educación e ingreso?
¿Es posible afirmar que la pobreza y la falta de desarrollo generan mayor religiosidad, o por el contrario, la religiosidad como parte de la cultura puede influir en la creación de esas condiciones?
Investigaciones sobre las diferencias económicas entre fieles de diferentes ramas del cristianismo
No existe una respuesta directa y las diferencias entre distintas religiones y culturas así como lo que entendemos por religión no puede dejarse de lado. Con atención a la gran importancia que la fe revista en la mayor parte del planeta, la cuestión debería ser abordada con respeto y cuidado.
El impacto del cristianismo en el desempeño económico
En el caso del cristianismo mucho se ha escrito sobre la cuestión, especialmente desde el trabajo del sociólogo alemán Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde se diferencia entre un catolicismo centrado en el mundo espiritual y un protestantismo, en cambio, a la búsqueda de lo material, y sus consecuencias en el desarrollo de los países que profesaban una u otra denominación.
Este influyente trabajo se publicó en 1905 y partía de la observación de una mayor participación relativa de los protestantes en la posesión de capital y en la dirección de las industrias que los católicos. A su vez, esto parecía incidir en el desempeño industrial de aquellos países europeos mayormente protestantes, como Alemania y Gran Bretaña, frente al atraso relativo de sociedades católicas como la española, la italiana o incluso la francesa.
La contribución de la religión en la pobreza
Para el doctor en religión Jaco Beyers, de la Universidad de Pretoria, en Sudáfrica, la contribución de la religión en la pobreza se manifiesta de tres maneras, de acuerdo a un reciente paper científico.
En primer lugar, la religión determina cuánta atención las personas prestan a su realidad económica, y de qué manera.
Además, la religión provee los valores éticos con los que cada sociedad trata el tema de la pobreza y reacciona ante los problemas de los más necesitados.
Beyers sostiene que la religión tiene la responsabilidad de aliviar la pobreza, al buscar la armonía y el bienestar de la mayor cantidad de personas.
Por otro lado la doctora Lisa Keister, de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, agrega en un artículo para el Huffington Post que la religión tiene también un efecto en procesos importantes para la economía, como la educación, el matrimonio y la planificación familiar.
Religión y Economía: ¿Cómo se Relacionan?
Esto es especialmente notable, por ejemplo, en versiones más conservadoras de religiones como el cristianismo y el islam, donde la mujer adquiere un rol exclusivo de madre que impide que busque activamente un trabajo.
También puede traducirse en el hecho de que familias tengan más hijos de los que pueden sostener para así dar cuenta de un precepto religioso.
Weber ofrecía una explicación similar hace más de 100 años, cuando notaba que los estudiantes católicos se inclinaban por la formación de tipo humanista, que devenía en promedio en trabajos no muy bien pagos, mientras que los protestantes lo hacían por lo estudios técnicos para encarar rápidamente hacia la industria.
Esta observación podría escapar a nuestro tiempo, pero sigue siendo representativa de cómo puede una religión afectar elecciones personales que tienen una efecto económico.
En un sentido distinto, una investigación del doctor Tom Rees en el Journal of Religion and Society del Kripke Center de la Universidad de Creighton, Estados Unidos, sostiene que las condiciones económicas de inseguridad, tales como la baja expectativa de vida, la alta mortalidad infantil, los altos niveles de criminalidad, la corrupción y las altas tasas de aborto, tienen un efecto determinante en el aumento de la religiosidad.