¿Por qué ganamos o perdemos peso? El papel crucial de los genes y el entorno
Juan Ignacio Pérez Iglesias
Balance energético: la clave para entender el peso corporal
Ganar o perder peso depende, fundamentalmente, del equilibrio entre la adquisición y el gasto de energía. El organismo obtiene energía a partir de los alimentos que ingerimos, mientras que la pierde a través de diversas actividades que realiza, disipándola en forma de calor.
Estas actividades son variadas: desde funciones básicas vitales como las cardíacas, renales y nerviosas, hasta el mantenimiento de la temperatura corporal. También incluyen procesos de renovación celular, síntesis de nuevas estructuras y, por supuesto, el ejercicio físico. Cuando la energía consumida supera al gasto, el cuerpo acumula masa; si sucede lo contrario, se pierde peso.
Factores que influyen en la adquisición y gasto energético
La adquisición de energía parece sencilla: depende de la cantidad y composición de los alimentos, que determinan su valor calórico y su facilidad de digestión. Sin embargo, el gasto energético es mucho más complejo, condicionado por múltiples factores internos y externos.
En la actualidad, el sobrepeso y la obesidad se han disparado en gran parte debido a la abundancia de alimentos calóricos y apetitosos, combinada con un estilo de vida sedentario. Vivimos en ambientes confortables que reducen el esfuerzo del cuerpo para mantener la temperatura, disminuyendo aún más el gasto energético.
La paradoja del peso corporal: ¿por qué personas con hábitos similares tienen cuerpos distintos?
Conocemos casos de personas delgadas que comen sin restricciones y otras que, a pesar de una dieta moderada, tienen sobrepeso. Esta aparente contradicción plantea preguntas clave: ¿por qué con ingestas y niveles de actividad similares unos ganan peso y otros no?
Además de factores no siempre considerados, un elemento fundamental es la genética. Los genes influyen directamente en el metabolismo y, por ende, en el gasto energético individual.
Obesidad y delgadez: ¿se heredan?
Un estudio reciente analizó el genoma de más de 14,000 personas, incluyendo 1,600 muy delgadas, 2,000 con obesidad y 10,400 con peso normal. Los resultados confirmaron que la obesidad es una condición hereditaria en un grado significativo, estimado en un 32% de heredabilidad.
La delgadez también tiene un componente genético, aunque ligeramente menor, en torno al 28%. Estos porcentajes reflejan la proporción de variabilidad en peso corporal atribuible a factores hereditarios dentro de la población.
Además, se identificaron variantes genéticas específicas vinculadas tanto a la obesidad como a la delgadez, algunas conocidas y otras nuevas. Esto demuestra que, en parte, tanto el exceso de peso como la delgadez se transmiten de generación en generación, aunque este conocimiento no siempre sea un consuelo para quienes luchan con su peso.
Por Juan Ignacio Pérez Iglesias, Catedrático de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
Una versión de este artículo fue publicada originalmente en el Cuaderno de Cultura Científica, publicación de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.
Publicado en The Conversation.





