Santo Domingo .– El empresario y dirigente político Oliver Santos afirmó que la cantidad de muertes registradas en supuestos intercambios de disparos obliga al país a una reflexión profunda sobre el modelo de seguridad y sobre la forma en que se está enfrentando la criminalidad.
Santos sostuvo que, aunque nadie puede justificar la delincuencia, tampoco se puede normalizar que jóvenes pierdan la vida en circunstancias que, a su juicio, deben ser examinadas con mayor responsabilidad institucional y humana.
“La República Dominicana es un Estado de derecho. Nuestra Constitución no contempla la pena de muerte, ni nuestro sistema judicial establece que una persona pueda ser condenada en las calles sin antes responder ante la justicia”, expresó.
El dirigente planteó que la violencia no puede enfrentarse únicamente eliminando a sus ejecutores visibles, sin atacar las causas estructurales que empujan a muchos jóvenes hacia la delincuencia.
A su juicio, detrás de muchos de esos casos hay historias marcadas por pobreza, exclusión, abandono y falta de oportunidades.
“Ningún joven nace delincuente; detrás de cada vida perdida hubo señales que como sociedad no supimos atender a tiempo”, afirmó.
Santos señaló además que, cuando un joven muere en un supuesto enfrentamiento, muchas veces también se pierde información valiosa para desmontar estructuras criminales más amplias.
El empresario advirtió que, mientras cae el autor material, con frecuencia siguen libres quienes financian, ordenan o se benefician de los delitos.
“¿Quién pagó para cometer el crimen? ¿Quién compra lo robado? ¿Quién financia las armas? ¿Quién mueve el dinero de la delincuencia?”, cuestionó.
Según su planteamiento, exigir respeto al debido proceso no significa defender a los delincuentes, sino apostar por una política de seguridad más justa, más humana y más efectiva.
Santos consideró que el país necesita más deporte, educación, empleos, orientación y presencia preventiva del Estado en los barrios, antes de que el crimen ocupe esos espacios.
“Cada joven que perdemos en las calles es una derrota para toda la nación”, expresó. A su juicio, una sociedad que sigue perdiendo a sus jóvenes también pierde una parte de su futuro.

