Gustavo Petro terminará con vida su gestión de gobierno, sin ser derrocado y con una gran popularidad.
El milagro fue la elección de Gustavo Petro, el primer gobierno progresista, de izquierda y popular en la historia de Colombia.
La historia política colombiana ha sido una de las más sangrientas de América Latina y se ha caracterizado por una lucha bipartidista entre liberales y conservadores desde el siglo XIX. La guerra civil más importante de esa época fue la Guerra de los Mil Días, en la que murieron más de 200,000 colombianos. El conflicto terminó a principios del siglo XX, en 1902, mediante tratados y acuerdos entre conservadores y liberales.
Otro acontecimiento sangriento en la historia de Colombia fue el Bogotazo, provocado por la muerte del candidato popular Jorge Eliécer Gaitán en las elecciones presidenciales del 1948. A partir de ese hecho se inició un período de guerra civil que concluyó con un pacto conocido como el Frente Nacional, acuerdo entre liberales y conservadores que excluyó a otros partidos políticos y organizaciones sociales. Más tarde, esa exclusión, creó las condiciones para el surgimiento de la insurgencia guerrillera, con grupos como las FARC y el ELN, que durante más de cincuenta años mantuvieron grandes ejércitos irregulares y controlaron extensas zonas del territorio colombiano.
En ese ambiente de insurgencia y violencia surgieron dos fenómenos que agravaron aún más la situación social del país: el narcotráfico y los grupos paramilitares o autodefensas armadas.
Uno de los procesos de paz con los grupos guerrilleros culminó con la formación del partido político Unión Patriótica, UP. Sin embargo, a pesar de haber ganado representación en el Congreso, alcaldías y concejos municipales, sus dirigentes y militantes fueron perseguidos y exterminados sistemáticamente, en lo que posteriormente se conoció, como el genocidio de la Unión Patriótica.
Los más recientes procesos de paz con las guerrillas han reducido drásticamente la lucha armada insurgente, pero el vacío dejado por estos grupos ha sido sustituido por los carteles de la droga y por una creciente injerencia de las fuerzas norteamericanas, instaladas en siete bases militares en territorio colombiano ejecutando el Plan Colombia y luego el Plan Patriota, con financiamiento norteamericano.Guerra abierta contra los campesinos para combatir el narcotráfico y los grupos armados.
El desarrollo del Plan Colombia y el Plan Patriota, financiados con recursos norteamericanos, y con su presencia en las siete bases militares, reflejan hasta qué grado el bloque conservador- liberal está subordinado a los intereses norteamericanos y a sus planes de cambio de gobierno en Venezuela.
En ese contexto también se produjo una nueva violación de los derechos humanos con los llamados “falsos positivos”: personas inocentes capturadas y asesinadas para ser presentadas como guerrilleros muertos en combate.
La grave situación económica y social que vivió Colombia a partir de la pandemia del COVID-19 en 2020, agravó aún más las tensiones sociales y creó las condiciones para que el frente de izquierda, con el partido Polo Democrático Alternativo, encabezado por Gustavo Petro, ganara las elecciones del 2022 y derrotara el histórico bipartidismo entre liberales y conservadores.
A pesar de la fuerte oposición enfrentada por el gobierno de Gustavo Petro desde el Congreso, la prensa tradicional y los sectores oligárquicos y conservadores del país, su gestión ha logrado impulsar importantes reformas sociales que han contribuido a disminuir la desigualdad y la pobreza.
El gran milagro del exguerrillero del grupo M-19, Gustavo Petro, del Pacto Histórico de los grupos de izquierda, y del partido Polo Democrático Alternativo, ha hecho historia en América Latina y ha creado condiciones muy favorables para una nueva derrota al bispartidismo conservador -liberal, y al uribismo en las próximas elecciones presidenciales.
Franklin Rosa

