Estudio de la Universidad de Boston revela cómo revertir la pérdida de memoria a corto plazo relacionada con la edad
La pérdida de memoria a corto plazo asociada al envejecimiento puede revertirse mediante la estimulación de áreas cerebrales específicas a ritmos neuronales determinados, según un estudio innovador de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos), publicado hoy en la revista Nature Neuroscience.
¿Qué es la memoria a corto plazo y cómo afecta el envejecimiento?
La memoria a corto plazo es la capacidad de retener información brevemente para su uso inmediato. Sin embargo, esta función cognitiva tiende a disminuir con la edad, afectando la rapidez y precisión en tareas cotidianas.
En adultos jóvenes, esta memoria está vinculada a interacciones neuronales específicas dentro y entre regiones clave del cerebro. En particular, involucra dos patrones de oscilación neural o ondas cerebrales: el ritmo gamma y el ritmo theta, localizados en la corteza prefrontal y el lóbulo temporal.
Metodología del estudio: electroencefalografía y estimulación cerebral no invasiva
Los investigadores utilizaron la electroencefalografía (EEG) para analizar cómo cambian las interacciones entre estas ondas cerebrales en adultos mayores y su relación con la memoria a corto plazo.
Para modular estas interacciones, aplicaron un procedimiento de estimulación cerebral no invasiva, orientado a sincronizar los ritmos theta y gamma, buscando mejorar el rendimiento en tareas de memoria.
Participantes y diseño experimental
El estudio contó con un grupo de 84 adultos divididos en dos rangos etarios: 42 jóvenes entre 20 y 29 años y 42 adultos mayores de 60 a 76 años. Se evaluó su desempeño en tareas relacionadas con la memoria a corto plazo, con y sin la aplicación de la estimulación cerebral.
Resultados clave: mejora significativa en adultos mayores
Sin estimulación, los adultos mayores mostraron menor precisión y mayor lentitud en comparación con los jóvenes. Además, estos últimos presentaron una mayor interacción entre los ritmos theta y gamma en la corteza temporal izquierda y una sincronización más fuerte de ondas theta en regiones frontotemporales.
Tras la estimulación cerebral, la precisión de los adultos mayores mejoró notablemente, acercándose al nivel de los participantes jóvenes. Este efecto positivo persistió hasta 50 minutos después de la intervención.
Implicaciones y futuras aplicaciones
Robert Reinhart y John Nguyen, líderes del estudio, destacaron que estos hallazgos abren la puerta a nuevas intervenciones terapéuticas para combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad, ofreciendo esperanza para mejorar la calidad de vida en la población mayor.
Este avance en la neurociencia y la estimulación cerebral puede transformar el abordaje del envejecimiento cognitivo y potenciar la memoria a corto plazo en adultos mayores.
(EFE)

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