Por Asiaraf Serulle Joa
“El respeto nos guía, el trabajo en equipo nos impulsa, el liderazgo nos define.”
Con la llegada del 2026, nos encontramos frente a un año que nos exige más que deseos: nos exige acción, compromiso y visión clara. La historia reciente nos recuerda que esperar cambios sin involucrarnos es un lujo que no podemos permitirnos. Este año debe ser un tiempo de reflexión sobre lo que hemos vivido, pero, sobre todo, de decisión y acción sobre lo que queremos construir.
La juventud dominicana, consciente de sus derechos y responsabilidades, tiene el poder de convertirse en el motor que impulse transformaciones reales. No se trata de esperar que otros lo hagan por nosotros; se trata de participar activamente, exigir resultados y aportar soluciones en cada comunidad, en cada barrio y en cada espacio de decisión.
El 2026 nos recuerda que la economía no puede depender de un solo sector. Si bien el turismo es vital, el campo y la agricultura son el corazón de nuestra nación, generando alimentos, empleos y riqueza para millones. Los sectores: textil, de la construcción y de la manufactura deben sentirse igualmente respaldados para invertir, crecer y contribuir al bienestar colectivo. Solo con un desarrollo integral y balanceado, donde la inversión y las oportunidades lleguen a todos los sectores productivos, podremos construir un país fuerte y próspero.
Asimismo, el 2026 nos llama a reflexionar sobre la importancia de contar con un marco legislativo sólido y eficaz, que respalde el desarrollo integral de la nación. Leyes claras y bien aplicadas no solo protegen a los ciudadanos, sino que también fortalecen todos los sectores productivos, generando confianza en quienes invierten y trabajan. Participar en la construcción de normas justas y efectivas es, en esencia, contribuir a un país donde la política se convierta en una herramienta de progreso y bienestar colectivo.
Este nuevo año es una invitación a reflexionar sobre nuestra realidad, motivarnos para superar obstáculos, accionar con determinación y luchar por lo que merecemos: un país donde las obras, los servicios y las oportunidades lleguen a todos, sin distinción, y donde el bienestar colectivo sea la verdadera prioridad.
Que el 2026 sea el año en que cada acción, por pequeña que parezca, contribuya a un cambio tangible; que la ética, la participación ciudadana y la confianza en un país inclusivo sean la base de un futuro más justo y próspero.

