La guerra ilegal de agresión empezada por Donald Trump e Israel contra Irán, violando los principios fundacionales de la ONU y el derecho internacional, con el objetivo de un cambio de gobierno o la destrucción de la población civil y sus infraestructuras energéticas, un genocidio igual al de Gaza, con el pretexto de que Irán está desarrollando un programa nuclear que pronto obtendrá una bomba atómica. Ha detonado una crisis petrolera y de suministro global que pone en jaque la seguridad energética mundial.
El epicentro del caos se sitúa en el estrecho de Ormuz. Con la amenaza latente de Irán de cerrar esta vía por donde circula el 20% del consumo mundial de petróleo y la posibilidad de una ocupación militar. El mercado ha reaccionado con pánico.
Precios al alza: El barril ha saltado de los $70 a los $100 dólares con una rapidez alarmante.
Los analistas advierten que la especulación en el mercado spot podría llevar el crudo a los $150 dólares por barril.
La Vulnerabilidad de la Dependencia.
Nuestra situación es particularmente crítica debido a una dependencia del 80% de las importaciones de hidrocarburos provenientes de Estados Unidos. Sin embargo, el gigante del norte no es autosuficiente en este escenario; su capacidad exportadora depende de la compra de petróleo pesado a proveedores que hoy están en conflicto con la Casa Blanca, debido a las políticas arancelarias de Trump.
Canadá y México: Aliados tradicionales actualmente distanciados por guerras comerciales y aranceles.
Arabia Saudita: Con capacidad de maniobra limitada por el cierre del estrecho de Ormuz.
Venezuela: Atada a sus compromisos de exportación previos con China.
Rusia: En franca confrontación geopolítica.
El impacto no se limita a las estaciones de gasolina. Estamos ante una reacción en cadena que afectará la seguridad alimentaria y la producción industrial. La falta de gas natural y petróleo afectará la producción de fertilizantes, lo que inevitablemente encarecerá y limitará la disponibilidad de alimentos.
Reservas Críticas: Con reservas nacionales que apenas cubren cuatro semanas de consumo, el fantasma de la escasez y las largas colas en las estaciones de servicio es una posibilidad real e inmediata.
La escalada de la guerra como ha anunciado el rey tirano del imperio Yankee Donald Trump, el cierre del estrecho de Ormuz, la destrucción de la infraestructura petrolera del Golfo Pérsico y la fragilidad marítima, nos colocan en una situación de extrema vulnerabilidad, si no se logra una desescalada de la guerra, el mundo occidental y nosotros de forma indirecta enfrentaremos una era de inflación sin precedentes.
Esto confirma que el mayor peligro de la humanidad es Donald Trump, como jefe del imperio, que está cometiendo crímenes de guerra en Irán, al bombardear escuelas, universidades, poblaciones urbanas, buque escuela y crímenes extrajudiciales, es un genocida de la misma calaña que Netanyahu, el genocida de Gaza.
Franklin Rosa

