En contra de las elecciones

JUAN T H

La salud del pueblo dominicano nunca fue prioridad para el Partido de la Liberación Dominicana. La mejor prueba es la manera displicente, absurda, irresponsable y politiquera como ha manejado la pandemia que nos está costando cientos de muertos y miles de contagiados. Pero ahora, de repente, cuando estamos próximo a unas elecciones presidenciales y parlamentarias, la salud es primero. Si fuera así, el sistema de seguridad social abarcara a todos los dominicanos, no estuviera en manos del sector privado que cada vez gana más dinero,  la muerte materna-infantil no fuera de las más alta de la región y muchas enfermedades estuvieran erradicadas, las principales causas de muertes no fueran tan elevadas,  los hospitales fueran centros de salud, no de muerte, las principales causas de muertes estarían reducidas, mucho más que otros países, la atención fuera primaria, y la inversión en salud fuera de por lo menos el 5% del Producto Interno Bruto, como  lo sugieren organismos internacionales. En 20 años la salud no ha sido prioridad  para el PLD, ni para las fuerzas económicas, políticas y sociales que lo han secundado. Ha sido, como diría el ex presidente del Colegio Médico, Wilson Rosa, refiriéndose a la seguridad social,  “la gran estafa del siglo”.

“La salud del pueblo es la prioridad, no las elecciones”, dicen el gobierno y sus voceros, ante el anuncio de la Junta Central Electoral que las fija para el 5 de julio venidero. ¡Imposible!  “Mientras haya un dominicano con coronavirus, aquí no se puede hablar de elecciones”, afirman “expertos” en derecho constitucional, políticos, periodistas, comunicadores y hasta médicos, la mayoría pertenecientes o simpatizantes –por diversas razones- al PLD y al gobierno.

La verdad es que tras las elecciones municipales ganadas por la oposición, principalmente por el Partido Revolucionario Moderno, el gobierno y sus cómplices en la aventura continuista, le  tienen miedo a la voluntad popular que se expresará en las urnas, como “el diablo a la cruz”. No quieren elecciones en mayo, en junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. El coronavirus es  una excusa. Dicen que Danilo ya fue elegido por el pueblo, que se quede gobernando hasta que pase la crisis.

El gobierno no tomó medidas a tiempos, drásticas, ni elaboró un plan nacional para combatir la pandemia, ni ofreció los recursos económicos y los medicamentos  para que la crisis  se extendiera en el tiempo y así tener un pretexto que anulara los comicios que no podía sabotear ni suspender como lo hizo con las municipales. Se trata de un plan elaborado con anticipación por las mentes del márquetin político más aberrantes y desquiciadas que puedan existir.

La corriente de opinión pública a través de la prensa escrita, radial, televisada y las redes sociales, en contra de las elecciones, no puede ser mayor. El gobierno tiene una fuerza increíble en los medios, tanto es así, que las múltiples denuncias de corrupción alrededor de la pandemia,  no han generado escándalos mayúsculos. Rápidamente se olvidan o simplemente no se publican. Un espectáculo de robo, estafa, sobrevaluación, prevaricación, a plena luz del día. Y no pasa nada. La publicidad del Estado es un elemento importante en la censura y la autocensura. Lo vemos  en la falta de sentido crítico en las informaciones, comentarios, análisis, y editoriales de muchos medios.

De un día para otro el gobierno y sus bocinas jurídicas, económicas, comunicacionales, etc., descubren que “la salud del pueblo dominicano es la prioridad, no las elecciones” que tienen perdidas. Pero,  ¿desde cuándo la salud de los dominicanos ha sido prioridad en el  país?  El Colegio Médico Dominicano ha exigido desde hace años esa inversión, pero el PLD se niega. Médicos de prestigio nacional e internacional han dicho que el sistema de salud dominicano “colapsó” por la falta de inversión y planificación.

El modelo dominicano es una vergüenza. Los hospitales públicos son un desastre. Los médicos, enfermeras y demás trabajadores de la salud trabajan en condiciones muy precarias, con salarios bajos, exponiendo su salud y su vida, como está sucediendo justo en estos momentos.

La salud del pueblo ahora es prioridad. Pero antes no. El “Dañinovirus” y la pandemia peledeista les hacen más daño al pueblo dominicano que el Covid-19, que está siendo utilizado para enriquecer a funcionarios y relacionados con licitaciones amañadas y compras sobrevaluadas, y para tratar de impedir las elecciones porque saben que se van. Y no solo se van, tendrán que rendir cuentas, porque este país no resiste otro “borrón y cuenta nueva”.

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