Por JUAN T H
Tras el éxito incuestionable de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, una fiesta de la juventud del hemisferio, sin dudas, el Partido Revolucionarios Moderno (PRM) realizó su vigésima cuarta Convención Nacional de Dirigentes para elegir, por aclamación, no por votación universal, a sus principales dirigentes.
En efecto, fueron electos, por un periodo de dos años, el presidente del partido Luís Abinader, Juan de Jesús Garrigó Mejía, secretario general, Deligne Ascensión, primer vicepresidente, Gloria Reyes, secretaria de organización, además de, Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Kelvin Cruz, Nelson Arroyo, Salvador Ramos, Luís Delgado, Rafael Santos Badia, Jaime Marte Martínez, Iñigo Larrazábal, Sara Paulino, Edgar Batista, entre otros. (Lamento que la dirección del PRM siga siendo un partido de hombres. Fenómeno que se produce en todos los partidos políticos del país y de Latinoamérica)
El PRM, bajo la dirección de sus principales líderes, Hipólito Mejía y Luís Abinader, decidieron, correctamente, una convención pactada o consensuada en la presente coyuntura para evitar posibles conflictos entre los grupos que luchan por la supremacía de la organización de cara a las elecciones presidenciales del 2028. Fue, desde mi punto de vista, una muestra de madures, algo así como “mirar detrás de la curva”, como diría José Francisco Peña Gómez.
He dicho que si el PRM sale airoso de la convención interna donde será escogido el candidato o la candidata presidencial sin mayores traumas, continuará en el poder más allá del 2028. ¡No tengo ninguna duda!
Algunos analistas, genios de la política, sostienen que si David Collado pierde la convención se va del PRM. No es verdad. Además, quiero recordar, que la ley le prohíbe ser candidato presidencial por otro partido después de haber sido derrotado en la contienda de su partido. No creo, además, que la Junta Central Electoral lo permita como lo hizo con Leonel Fernández que fue derrotado por Gonzalo Castillo y luego fundó la Fuerza del Pueblo tras una transacción dudosa con el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), quedándose incluso hasta con el Himno del 14 de Junio.
Carolina Mejía, si pierde de David se quedaría en su partido y lo apoyaría con entusiasmo como ya lo ha dicho. Lo mismo Wellington Arnau, Guido Gómez Mazara y Yayo Sanz Lovatón, entre otros.
(Las veces que su padre, Hipólito, ha perdido lo ha reconocido, incluso cuando el PLD y Danilo Medina le robaron en las elecciones en el 2012. La historia no miente. Los hechos hablan por sí mismos. El expresidente Mejía es un hombre absolutamente democrático. Si David Collado o cualquiera de sus adversarios le gana la convención a su hija, tanto ella como él, lo reconocerán. ¡No me cabe la menor duda! Esa es la democracia. En una contienda se gana o se pierde.)
El PRM es un partido de gente mayoritariamente joven, incluyendo al presidente Abinader que aún no tiene 60 años. Los mayores son Ortiz Bosch, con 89 años, pero con una lucidez increíble, al igual que Hipólito Mejía con poco más de 85, pero con una energía y vitalidad que muchos jóvenes envidiarían. Carolina Mejía nació en el 69, aún no tiene 60 años; David Collado apenas tiene 50 años, al igual que Wellington Arnaud Guido Gómez Mazara es un muchacho de 59 años, Tony Peña Guaba con 58 años.
Tanto doña Milagros como Hipólito no pueden permitir, bajo ningunas circunstancias, que el PRM vida la experiencia del PRD, con las tendencias y los grupos que lo alejaron de la posibilidad de acezar al poder, ellos deben ser garantía de unidad y de entendimiento entre los jóvenes que tienen las riendas del partido.
David, Carolina, Guido, Wellington, Tony, Yayo, Eddy, Lugo, José Ignacio, Abinader, Juan Garrigó, Gloria Reyes, entre muchos otros “muchachos y muchachas” tienen el tiempo como aliado. No tienen porque desesperarse, si no es ahora será después. (El doctor Joaquín Balaguer es el mejor ejemplo de cómo esperar el momento oportuno para colarse después de haber sido presidente títere de una dictadura)
Salvador Allende, en Chile, aspiró varias veces a la presidencia del país hasta que finalmente le llegó su oportunidad. Tanto es así que sus amigos bromeaban diciéndole que cuando se muriera en su tumba colocarían una lápida que diría: “Aquí yace el próximo presidente de Chile”.
Keiko Fujimori, en Perú, igualmente participó en cuatro contiendas electorales, perdiendo. No hace mucho ganó por escaso margen. ¡Hoy es la presidenta de su país! Muchos otros fueron candidatos en sus respectivos países, como Cuauhtémoc Cárdenas, en México, Álvaro Gómez Hurtado, de Colombia, Manuel A, Odría, de Perú, Juan Bosch, Peña Gómez, incluso el propio Balaguer, entre otros. La historia de Estados Unidos y de Europa está repleta de candidatos presidenciales que han perdido en sus respectivos partidos y en sus países, pero no por eso han dejado de insistir.
Repito, si el PRM sale bien de su convención interna el año próximo, se mantendrá en el poder. Le oposición está desarmada y desamparada, sin discurso y sin una estructura orgánica que le permita competir con un partido en el poder y unido alrededor de un buen candidato o candidata presidencial, sin una larga cola de corrupción que le pisen.
Les digo a Carolina Mejía, si no es ahora, será después, lo mismo a David, Wellington, Guido, Yayo y Tony. Si no es en el 28, puede ser en el 32, en el 36. El tiempo dirá. Pero jamás volver atrás, mirar al pasado, qué, como suele decir Fafa Taveras, no tiene solución.

