Por HUMBERTO CONTRERAS VIDAL.
ATF y PSF son siglas en inglés que significan Automatic Transmision Fluid (ATF) y Power Steering Fluid (PSF). Generalmente se traducen como Fluido (líquido) para Transmisión Automática y Fluido (líquido) para Dirección Asistida o Dirección Hidráulica, respectivamente.
Desde un punto de vista mecánico estos líquidos tienen diferentes funciones. En consecuencia, la composición de ambos también es diferente. El ATF posee una composición química más compleja que el PSF. Esto significa que no es correcto sustituir un líquido por otro en el vehículo.
El ATF posee aditivos con propiedades detergentes, antidesgastes y de resistencia térmica superiores al PSF. Esto hace que el líquido pueda cumplir bien con sus funciones a corto y mediano plazo.
Una falsa creencia es la idea de que el líquido de la transmisión nunca hay que cambiarlo. No existe ningún producto comercial que mantenga su composición química constante eternamente. Por cuya razón, la transformación química que sufre un líquido de transmisión con el uso y el tiempo, hará que vaya perdiendo las propiedades físicas y químicas que le permiten cumplir con su función.
No es recomendable utilizar ATF en el depósito del PSF. Y puede resultar muy grave utilizar PSF como sustituto de ATF, sobre todo mientras más modernas sean las transmisiones. Esto podría provocar daños en la transmisión cuya reparación implicará una importante cantidad de dinero.
Otra costumbre que se debe descontinuar, es la de mezclar productos de diferentes marcas. La mezcla de dos productos de ATF o PSF de diferentes marcas puede generar reacciones químicas entre los aditivos presentes en las formulaciones. Esto es, al mezclar los líquidos puede ocurrir una precipitación. En un lenguaje médico es como que aparecen pequeños coágulos de sangre. O en el mundo alimentario, la leche que se corta cuando se mezcla con limón.
Estas reacciones no se observan a simple vista pero el funcionamiento de una transmisión puede comenzar a dar “golpeteos” y “jalones” producto de que la fricción ha disminuido entre el engranaje que permite su buen funcionamiento.
Toda esta reflexión se ha realizado debido a que recientemente se ha visto que se está ofertando un producto comercial que, en teoría, se puede utilizar como ATF y PSF.
Considerando las funciones, y también, a las propiedades físicas y químicas que debe tener un ATF, parece una idea no acertada que se pretenda vender un mismo producto para que sea utilizado como PSF.
Esta reflexión debe servir para que cada propietario conozca mejor su vehículo y procure utilizar cada líquido en el depósito que corresponda. El refrigerante en el radiador, el líquido de frenos, de transmisión y el hidráulico en sus respectivos depósitos, el combustible en el tanque de combustible…, en fin, cada líquido donde corresponde. Así como reducir, o evitar totalmente, el estar completando los depósitos con líquidos de diferentes marcas.
Finalmente, lo mejor es que, ante cualquier duda se consulte al mecánico de su confianza. Si el vehículo es moderno, hay que ir a la casa matriz y seguir rigurosamente sus orientaciones. Esto asegura el bienestar del propio vehículo, y es la única forma de mantener las garantías del fabricante.

