100 días de Jair Bolsonaro al frente de Brasil: una gestión marcada por la división y la polémica
El ultraderechista cumple tres meses en el poder con un gobierno errático, ministros destituidos y conflictos internos
Un presidente atípico y un gobierno dividido
Jair Bolsonaro es, sin duda, el mandatario más singular que ha tenido Brasil desde la dictadura. Su victoria se cimentó en gran medida en las redes sociales, especialmente en Facebook, que jugaron un papel clave para su llegada al Palacio de Planalto.
Su gestión, iniciada el 1 de enero, ha sido marcada por una trayectoria errática, con constantes divisiones internas y un Gabinete fragmentado. La tensión se refleja en la destitución de dos ministros y en polémicas declaraciones, como el llamado a los militares para conmemorar el golpe de Estado de 1964 o su controvertida afirmación en Israel sobre el nazismo, que fue desmentida por historiadores alemanes.
Desafíos en la economía y la política interna
Economía en aprietos
El terreno económico es el gran reto para Bolsonaro, quien admitió públicamente: “No soy economista, ya dije que no entendía de economía”. Su intervención para evitar el aumento del precio del diésel por temor a protestas de camioneros provocó pérdidas millonarias a la petrolera estatal Petrobras, con una caída en Bolsa de 32.000 millones de reales (7.300 millones de euros).
A pesar de un crecimiento débil tras una breve recesión, la economía brasileña sigue sin mostrar mejoras significativas para la población. El desempleo subió al 12,4% y las previsiones de crecimiento se han ajustado a la baja, como la última estimación del banco Itaú, que redujo su pronóstico del 2% al 1,3% para 2019.
Fricciones con el Congreso
Con solo 54 diputados en la Cámara, Bolsonaro enfrenta el desafío de construir mayorías para aprobar reformas clave, como la del sistema de pensiones y las leyes anticorrupción impulsadas por el ministro Sergio Moro.
El presidente chocó con el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, quien criticó su falta de visión estratégica y lo acusó de subestimar la complejidad de gobernar Brasil. Estas tensiones dificultan la aprobación de proyectos vitales para la estabilidad económica y social del país.
La influencia de la familia Bolsonaro
Los Bolsonaro forman un clan con fuerte presencia en el Congreso. Carlos, Eduardo y Flavio, hijos del presidente, ocupan cargos estratégicos que han generado tensiones internas y controversias públicas.
Mientras Eduardo actúa como enlace con el movimiento nacionalpopulista, Flavio enfrenta investigaciones por presuntos pagos irregulares y vínculos con milicias en Río de Janeiro, lo que añade una sombra de sospecha sobre el entorno familiar del mandatario.
Polémicas y ruido mediático
Los primeros 100 días han estado marcados por constantes controversias. Bolsonaro generó rechazo con un video ofensivo durante el carnaval, difundió acusaciones falsas contra periodistas y defendió un gabinete con solo dos ministras, a pesar de afirmar que su gobierno es paritario.
Además, su discurso homófobo, racista y nostálgico de la dictadura ha polarizado a la sociedad brasileña y ha provocado debates intensos en medios y redes sociales.
Relaciones internacionales y nuevos aliados
En el ámbito internacional, Bolsonaro ha alineado a Brasil con gobiernos como el de Estados Unidos y Israel, adoptando una postura firme contra el chavismo en Venezuela. Su visita a la Casa Blanca y los acuerdos alcanzados con Donald Trump marcan un giro en la diplomacia brasileña, aunque aún no ha trasladado la embajada a Jerusalén.
Balance de los primeros 100 días
El presidente comenzó su mandato con un capital político considerable y la confianza de los mercados, pero este se ha ido diluyendo. Según la encuesta de Datafolha, solo un 32% de los brasileños valora positivamente su gestión, mientras que un 30% la considera mala o pésima.
El medio brasileño O Globo reporta que Bolsonaro ha cumplido plenamente 18 de sus 35 promesas iniciales y parcialmente otras 17, incluyendo medidas como facilitar la posesión de armas y la implementación de un pago navideño para 13 millones de familias beneficiarias del programa Bolsa Familia.
Para un 60% de la población, el presidente ha hecho menos de lo esperado. Expertos como la profesora Tassia Cruz de la Fundación Getulio Vargas señalan que Bolsonaro gobierna para una minoría fiel, muy activa en redes sociales gracias a la estrategia digital de su hijo Carlos, mientras que otros votantes esperan resultados más concretos en la lucha contra la corrupción y en la economía.
En definitiva, estos primeros 100 días de gobierno de Jair Bolsonaro han sido una mezcla de promesas, polémicas y desafíos que definirán el rumbo de Brasil en los próximos meses.

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