¿Cómo viene la gripe estacional este año?

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Las infecciones que se producen de forma periódica y estacional, como la gripe, siguen unos patrones que permiten predecir cómo va a ser la siguiente temporada. Lo ideal sería poder determinar con antelación si va a haber muchos o pocos casos y cuándo se va a alcanzar el punto de máxima incidencia (epidemia). Pero siempre existe un alto grado de incertidumbre. Aún así, hay algunas cosas que ya tienen claras los expertos: este año se prevén más casos de gripe que en temporadas anteriores, pero no una gran epidemia. La pandemia de coronavirus SARS-CoV-2 ha influido en las características de la gripe estacional.

Otra cuestión que es útil conocer de antemano es la eficacia de la vacuna, es decir, si se ha acertado con su composición (que cambia cada año) y va a ser capaz de inmunizar frente al virus de la gripe que circulará durante la temporada para la que se ha diseñado. Según explica Antonio Ramos, médico internista y coordinador del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), “parece ser, por lo que está ocurriendo en el hemisferio sur, que la vacuna está acertando”. 

Así ha sido la última temporada de gripe

El análisis de la última temporada de gripe también ofrece algunas pistas. En palabras de Iván Sanz, responsable científico y de Vigilancia Virológica del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, ha sido atípica; algo que no resulta excesivamente extraño en tiempos de Covid-19. “Ha sido la temporada de gripe más larga de la que tenemos constancia porque se empezaron a detectar casos en noviembre del año pasado y seguimos; incluso ahora parece que empieza a subir un poco”. 

En general, se suelen empezar a detectar casos en diciembre, la epidemia se produce entre enero y febrero y en marzo-abril se da por concluida. El experto puntualiza que, aunque la temporada se haya alargado tanto en el tiempo, la epidemia de gripe de 2021-2022 no ha sido especialmente intensa, aunque sí un poco más tardía de lo habitual.

¿A qué se debe la detección de casos de gripe incluso en verano? Sanz considera que, después de dos años en los que la circulación de este virus “ha sido muy reducida por la Covid, las medidas de aislamiento social y la mascarilla”, se ha producido una pérdida de “inmunidad frente a la gripe”; de ahí que se haya producido un cierto repunte.  

De alguna manera, ahora la gripe “se está aprovechando de ese nicho ecológico que ocupaba el coronavirus”. De hecho, el invierno pasado se esperaba un aumento significativo de casos respecto a 2020, cuando prácticamente desapareció el virus de la gripe. Pero entonces llegó la variante ómicron del coronavirus “e hizo que cayeran drásticamente todos los virus respiratorios, incluida la gripe”, apunta el responsable científico del Centro Nacional de Gripe.

No se sabe a ciencia cierta si a partir de entonces circuló casi exclusivamente ómicron o lo que sucedió es que solo se hacían pruebas diagnósticas para esta variante del coronavirus, dejando de prestar atención al resto de patógenos, pero Sanz precisa que, tras el descenso de casos de ómicron después de las Navidades, “de repente apareció la gripe”. 

Temporada de gripe en el hemisferio sur

“El invierno austral, que coincide con nuestro verano, se puede utilizar como referencia aproximada”, indica Ramos. Al parecer, en Australia y Nueva Zelanda ha habido un aumento de casos e ingresos hospitalarios.

Los autores de un artículo publicado a principios de este mes en la revista médica The Lancet Infectious Diseases han hecho una advertencia sobre lo que puede suceder en Reino Unido, que podría extrapolarse al resto de Europa. Según indican, las intervenciones no farmacéuticas para la Covid-19 “dieron como resultado niveles muy bajos de gripe circulante en todo el mundo”. Sin embargo, “ahora que estas medidas de control pandémico han sido abandonadas en el Reino Unido, el regreso de la gripe como un importante problema de salud pública parece inevitable”. En este sentido, subrayan que ha habido “un rápido aumento en las notificaciones de gripe A en Australia, que comenzaron antes de lo habitual y, en el momento de escribir este artículo, registran cifras récord”.

El representante de la SEMI matiza estas previsiones: “Hay que valorarlas con un poco de precaución; no tiene por qué ocurrir así en el hemisferio norte y, en todo caso, podríamos hablar de un año malo de gripe, pero no tendría nada que ver con lo que ha supuesto en los últimos años la pandemia de coronavirus”.

Cómo se espera que se comporte la gripe esta temporada

Sanz confirma que la gripe que se avecina puede ser distinta en comparación con la baja incidencia de las últimas dos temporadas, pero eso no significa que la epidemia vaya a alcanzar proporciones alarmantes. “Es muy pronto para aventurar cómo va a ser”, afirma. “Los datos del hemisferio sur están ahí y el posible incremento nos preocupa muy relativamente”, agrega. Al fin y al cabo, concluye, “no es un virus nuevo”. Es más, el subtipo de gripe A que más ha circulado en Australia, el H1, “apareció en 2009 y lleva con nosotros unos 14 años”.

Novedades en la vacunación de la gripe estacional

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La Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad señala en las recomendaciones para la campaña de vacunación que comenzará próximamente que, debido “al efecto sinérgico observado entre el virus de la gripe y el SARS-CoV-2, multiplicando por dos el riesgo de muerte en caso de coinfección, se realiza un énfasis especial en aumentar las coberturas de vacunación frente a la gripe especialmente en el personal sanitario y sociosanitario, personas mayores, preferentemente a partir de los 65 años y personas de cualquier edad con condiciones de riesgo”.

La campaña se iniciará entre la tercera semana del mes de octubre y la primera semana de noviembre, ya que, según la Comisión de Salud Pública, “es el periodo que garantiza un suministro adecuado de vacuna, optimiza la efectividad de la campaña y permite adaptarse tanto al patrón epidemiológico de presentación de la infección como a las peculiaridades de la organización sanitaria en cada ámbito geográfico.

Los grupos a los que se aconseja especialmente la vacunación no han cambiado respecto a las temporadas anteriores y son los siguientes:

  1. Personas mayores, preferentemente a partir de los 65 años de edad, y sobre todo las que conviven en instituciones cerradas.
     
  2. Personas de menos de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe. Aquí se incluye a quienes padecen, entre otras muchas enfermedades, patologías cardiovasculares, neurológicas, respiratorias, diabetesobesidad mórbida, enfermedad renal crónicahemofilia, inmunodeficiencias, cáncer o enfermedad celíaca. También se aconseja a quienes reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe, así como a quienes permanecen ingresados en alguna institución de forma permanente, a las embarazadas (y hasta 6 meses tras el parto) y a los menores entre los 6 meses y los 2 años de edad con antecedentes de prematuridad menor de 32 semanas de gestación.
     
  3. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones (profesionales sanitarios, personas que trabajan en instituciones geriátricas o centros de atención a enfermos crónicos, estudiantes en prácticas en centros sanitarios y sociosanitarios, personas que conviven en el hogar con pacientes que pertenecen a los grupos de alto riesgo…). 
     
  4. Personas que trabajan en servicios públicos esenciales (fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, bomberos, servicios de protección civil, personal de emergencias sanitarias, personal de instituciones penitenciarias…).

El Comité Asesor de Vacunas de la de la Asociación Española de Pediatría recomienda extender la cobertura en la población infantil con la vacunación de todos los niños entre seis meses y cinco años, con independencia de si padecen enfermedades crónicas o no.

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