Por JUAN T H
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con Leonel Fernández y Danilo Medina a la cabeza, no solo se corrompiéndose así mismos, sino que corrompieron todas las instituciones del Estado, corroborando la tesis de que el “poder absoluto lo corrompe absolutamente todo”.
Con el control absoluto de la Junta Central Electoral (JCE) y del Tribunal Superior Electoral (TSE) le dieron ganancia de causa en más de 20 ocasiones al débil Partido Revolucionario Dominicano (PRD), encabezado por el ingeniero (no político) Miguel Vargas, facilitando una alianza entre el expresidente Hipólito Mejía y al posterior candidato presidencial Luís Abinader para formar el Partido Revolucionario Moderno (PRM), un nueve (9) de marzo del 201.
El PLD debilitó al Partido Reformista Social Cristiano al que le debía el poder tras el acuerdo rastrero y racista en contra del doctor José Francisco Peña Gómez, con el presidente Joaquín Balaguer. Para esos fines utilizó al ingeniero Carlos Morales Troncoso, entre otros dirigentes del otrora poderoso partido reformista, hasta convertirlo en un partido “bisagra”. El PLD necesitaba crecer y sólo podía hacerlo con los votos reformistas, no con los votos del PRD, que para entonces era “un voto duro”.
Destruyeron el Partido Reformista, afianzada la estructura corporativa corrupta del PLD, marcharon tras el PRD, comprando parte de la familia del propio líder fenecido, doctor Peña Gómez, y otros dirigentes importantes, incluyendo, por supuesto, al presidente de facto de la organización “opositora”, Miguel Vargas, quien traicionó la memoria del líder Peña Gómez y del candidato Hipólito Mejía, negándose a subirse en una patana para buscar los votos del triunfo de su propio partido.
A los dirigentes Hipólito Mejía y Luís Abinader, acompañados de sus respectivos seguidores, no les quedó más alternativa que fundar el PRM, que continúa unido gracias a la sensatez y el buen juicio de sus figuras fundamentales, Hipólito Mejía y Luís Abinader, que decidieron escoger, a José Ignacio Paliza como presidente y Carolina Mejía, secretaria general.
La historia dice que el PLD incidió grandemente en la división del PRD al darle ganancia de causa a Miguel Vargas que no era más que un mequetrefe, sin liderazgo ni formación política, obligando a dos líderes como Hipólito y Abinader a irse y formar el PRM, que, cinco años más tarde, lo sacó del poder derrotándolo en las elecciones del 2020.
Las ambiciones desmedidas de Danilo Medina, de querer reelegirse a toda costa, que tampoco tenía formación política ni cultural, pues nunca se ocupó de estudiar ni de leer, produjo la división, convirtiendo a Leonel Fernández en un tránsfuga cualquiera autorizado por la JCE, comprando o adquiriendo el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) (del cual fui fundador al ser dirigente provincial, en Barahona, de la Línea Roja del 14 de Junio que formó parte de la Estructura Unificada Pro-PTD) para crear lo que hoy conocemos como la Fuerza del Pueblo o “Pupú).
En el 2020 el PRM, con Luís Abinader como candidato presidencial, apoyado de manera entusiasta por Hipólito Mejía, que aceptó de buenas ganas su derrota en la convención interna, se instala en el Palacio Nacional en medio de una crisis económica interna y de una crisis internacional de grandes magnitudes, marcando un antes y un después.
La historia habla por sí misma: La República Dominicana bajo la dirección del presidente Abinader no sólo enfrentó con valentía la crisis sanitaria con éxito, siendo uno de los primeros países en inoculando a toda su población, sino que recuperó el turismo, el empleo, la agricultura evitando una inflación descomunal, aumentó las reservas monetarias evitando que el dólar se disparara por las nubes; también la inversión extranjera creció gracias a la estabilidad política, la garantía jurídica. (Ya no había que sobornar a ningún funcionario para hacer negocios con el país, como durante los gobiernos corruptos del PLD, tanto de Leonel Fernández como de Danilo Medina)
Gracias al buen desempeño de los cuatro años de Abinader al frente del Estado, el pueblo dominicano le dio cuatro años más. Abinader aún le restan más de dos años como el primero entre sus iguales.
Este 2025 promete ser otro año bueno para el país, según pronostican todos los organismos internacionales. La paz social está garantizada gracias a la buena gestión del presidente Abinader y del PRM que recién cumplió 14 años de fundado y más de cinco en el poder.
Si las cosas continúan bien, si el marco internacional no “jode la vaina” provocando una crisis de magnitudes globales, he dicho que el PRM, bajo el liderazgo y la buena conducción de Hipólito Mejía y de Luis Abinader (el orden de los factores no altera el producto, en ese caso, si logran la unidad de todos o la mayoría de los precandidatos presidenciales, se mantendrá en el poder más allá del 2028 (Y cuidado. No le pongamos límites a la providencia)
El acto del once aniversario del PRM en Santiago, con la participación de todos, Luis, Hipólito, Raquel, Paliza, Carolina (que estaba en Japón) David, Wellington y Yayo, entre muchos otros dirigentes importantes, lo demuestra.
El principal enemigo del PRM es el propio PRM. Parafraseando al doctor Peña Gómez, solo el PRM derrota al PRM. (Manténganse unidos y se mantendrán en el poder) Lo demás es cuento de camino, leyenda urbana.
Pd: No les hagan caso a las encuestas de bolsillos, bien pagadas y compradas, que se realizan sin ningún rigor científico y sin el apoyo de la ineficiente JCE. No les hagan caso. Son vientos que no tumba cucos.

