El reverendo Jesse Jackson falleció este martes a los 84 años, dejando un legado marcado por décadas de activismo en favor de la igualdad racial y la justicia social en Estados Unidos. Su figura se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos civiles desde la década de 1960 hasta bien entrado el siglo XXI.
Su compromiso comenzó junto a Martin Luther King Jr., con quien participó en 1965 en la histórica marcha de Selma, Alabama, uno de los momentos clave del Movimiento por los Derechos Civiles. Más de medio siglo después, Jackson continuó alzando su voz en protestas como las que siguieron a la muerte de George Floyd en 2020.
Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, Jackson trabajó en su juventud como limpiabotas y camarero antes de graduarse en Sociología en 1964. Su admiración por King lo llevó a integrarse al movimiento por los derechos civiles y a convertirse en uno de sus colaboradores más visibles.
Tras el asesinato de King en 1968 en Memphis, Jackson afirmó haber sido una de las últimas personas en hablar con él, declaración que generó controversia en su momento. Con el tiempo, se distanció de la Southern Christian Leadership Conference y fundó en Chicago su propia organización, People United to Save Humanity, que más tarde evolucionó en la Rainbow PUSH Coalition, desde donde promovió la justicia social y económica.
En el terreno político, hizo historia al aspirar a la nominación presidencial demócrata en 1984 y 1988. En su segundo intento obtuvo 6,9 millones de votos y triunfó en varias primarias estatales, aunque fue derrotado por Michael Dukakis. Jackson se convirtió así en el tercer afroamericano en competir por la candidatura presidencial, después de Frederick Douglass y Shirley Chisholm.
Su influencia política se mantuvo activa durante décadas. En 2008 fue uno de los primeros líderes en respaldar la candidatura de Barack Obama, y su imagen con lágrimas en los ojos la noche de la victoria electoral simbolizó el cierre de un ciclo histórico para el movimiento por los derechos civiles.
Reconocido como un hábil negociador, intervino en liberaciones de ciudadanos estadounidenses en Siria, Cuba e Irak durante las décadas de 1980 y 1990. En 2000 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente Bill Clinton, en reconocimiento a su impacto nacional.
No obstante, su trayectoria también estuvo marcada por controversias públicas y episodios personales que afectaron su imagen, incluyendo declaraciones polémicas y asuntos privados que lo llevaron a retirarse temporalmente de la vida pública en 2001.
En julio de 2023 anunció su retiro definitivo del liderazgo de la Rainbow PUSH Coalition, decisión influida por su deterioro de salud. Desde 2017 enfrentaba la enfermedad de Parkinson y posteriormente fue diagnosticado con parálisis supranuclear progresiva.
Casado desde 1962 con Jacqueline Lavinia Brown, tuvo cinco hijos con ella y otra hija fruto de una relación posterior. Su legado permanece como uno de los más influyentes dentro del activismo afroamericano contemporáneo, siendo recordado como una figura clave en la evolución política y social de Estados Unidos.

