Por JUAN T H
En la sociedad dominicana existe una corriente de opinión que pretende hacernos creer que todos somos iguales, políticos en los que no se puede creer absolutamente nada de lo que dicen o prometen, que cuando un político dice sí, es no. ¡Y viceversa!
Nos quieren hacer creer que todos somos: corruptos, ladrones, perversos, disolutos, sinvergüenzas, sociópatas, demagogos, mentirosos, inescrupulosos, manipuladores, chantajistas, extorsionadores, chantajistas y vagabundos. ¡Y no es verdad! ¡Por lo menos no es toda la verdad!
En una sociedad, cual que sea, hay de todo. Nada es tan bueno que no tenga nada de malo; ni nada es tan malo que no tenga algo de bueno. Es la dialéctica de la naturaleza: Uno se divide en dos.
En los partidos del sistema capitalista, incluso en los del sistema socialista, hay buenos y malos, corruptos, ladrones patológicos y asesinos compulsivos. Hay de todo. Así de diversa es la naturaleza humana. Amor y odio, guerra y paz.
El comunismo no existe. No hay un solo país comunista en el mundo. Ese sistema supone la abolición de las clases sociales. Se trata de un estadio ideal, una quimera, una utopía. Ya lo dijo con bastante claridad Federico Engels, uno de los padres del pensamiento “Marxista”, que han repetido otros teóricos de izquierda: “mientras exista el Estado no habrá libertad”.
El Estado es una expresión de una clase social que explota a las demás para beneficio propio, generando marginalidad, pobreza y miseria mientras acumula cada vez más poder y riqueza, controlando los aparatos represivos de la justicia y las Fuerzas Armadas, sin los cuales no podrían mantener su dominio, casi absoluto.
Aunque nos parezcamos en el comportamiento, dada nuestra naturaleza humana, no todos somos iguales. Podemos parecernos, pero no igualarnos. La historia de las ideas políticas así lo demuestra. No fueron iguales ni lo mismos, Juan Pablo Duarte y Pedro Santana, Gregorio Luperón que Ulises Heureaux (Lilis), Ulises Francisco Espaillat, apenas seis meses en el gobierno, que Bonaventura Báez, presidente en cinco ocasiones; no ocupan el mismo lugar en la historia del país, Rafael Trujillo Molina que Manolo Tavares, Minerva Mirabal y los miles de dominicanos apresados, perseguidos, torturados y asesinados durante los 31 años de su dictadura.
No fueron lo mismo en su paso por la vida pública el presidente títere de Trujillo, Joaquín Balaguer y el profesor Juan Bosch, ni el doctor Peña Gómez, Caamaño, Elías Wessin y Wessin, que el coronel Fernández Domínguez. ¡Humanos, pero no iguales, ni parecidos! Tampoco fueron iguales Juan Bosch y Peña Gómez, aunque el primero fuera el profesor del segundo que, llegó a convertirse en “un astro con luz propia”, llevando al Partido Revolucionario Dominicano al poder en 1978 tras derrotar la dictadura “Yanqui-Balaguerista” de los 12 años.
Unos del lado correcto de la historia; otros del lado opuesto. Las clases sociales marcan la diferencia. “El ser social justifica y explica la conciencia social”. Entre esclavistas y esclavos la diferencia era abismal. Igual, entre los señores feudales y los campesinos, entre los capitalistas y los obreros.
Tas su salida del gobierno en el año 2020, el Partido de la Liberación Dominicana-Fuerza del Pueblo, (PLD-Pupú) nos quieren vender la idea de que todos somos iguales: políticos corruptos, patrocinadores del narcotráfico, el crimen organizado, saqueo y robo de los bienes del Estado, etc., que no hay diferencia entre el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Hipólito Mejía, Luis Abinader, entre otros lideres del partido de gobierno.
Con una agravante. Los del PRM no solo no saben gobernar por incapaces e ineptos, sino que además son tan corruptos y ladrones como ellos; que al igual que ellos, no tienen visados de los Estados Unidos y están siendo pedidos en extradición por acusaciones de narcotráfico, igual que muchos de ellos.
Repito: No son iguales Hipólito Mejía y Leonel Fernández. Entre uno y otro la diferencia ética y moral es mucha. Los separa un océano. En el gobierno de Hipólito, que salió debido a la crisis bancaria fraudulenta del 2002, no hubo un “crespón” en la Suprema Corte de Justicia, entre muchos otros casos de corrupción que no llegaron a la justicia. Los procuradores generales del PLD fueron todos, sin excepción, dirigentes, socios y amigos del PLD. ¡Ninguno era independiente, ni ajeno a los niveles de corrupción de la corporación PLD!
Durante los 20 del PLD en el poder, la justicia estuvo secuestrada. La justicia era el búnker de los dirigentes y funcionarios morados para no terminar en la cárcel. Hipólito Mejía no creó una Fundación Global siendo presidente de la República extorsionando y chantajeando a los suplidores y contratistas del Estado, como lo hizo descaradamente Leonel Fernández. El expresidente Fernández sufre de un Alzhéimer privilegiado. Parece haber olvidado todos los actos de corrupción de sus 12 años en el poder, que no en balde es bautizado como el padre moderno de la corrupción, que se declaró “Vinchista” y “Blaguerista” olvidando los valores éticos y morales de Juan Bosch.
(El expresidente Fernández no tiene calidad moral para hablar de corrupción ni de narcotráfico en este país. No ha sido sometido a la justicia, pedido en extradición por el uso político que Estados Unidos le da al tema)
Como todo un charlatán de feria, se destapa diciendo, sin ningún documento que lo avale, sin ninguna prueba que lo sustente, que el PRM compró las elecciones del 2024 con los recursos del Sistema Nacional de Salud, SeNasa. Esa denuncia no puede sustentarla en un tribunal.
Leonel habla por boca de ganso. Olvida que fue él, nadie más, quien dijo en Nueva York disponer de 40 mil millones de pesos, el petróleo de Venezuela y millones de raciones alimenticias, para imponer al entonces candidato del PLD Danilo Medina, generando un déficit fiscal del 7% del PIB. ¡Abusador! ¡sinvergüenza?
Y ni hablar de Odebrecht y los 150 millones de dólares pagados en sobornos a ministros, senadores y diputados de todos los partidos grandes, principalmente del PLD, de los Super Tucanos, de la Sun-Land y de muchos otros escándalos de corrupción durante los 20 años de la peste morada que encabezaron Leonel y Dañino Medina. (¡Memoria contra el olvido!)
No es lo mismo, ni es igual Danilo Medina que Luis Abinader. Los ocho años de gobierno de Danilo serán incomparables a los 8 años de Abinader. Uno y otro marcan un antes y un después en materia de pulcritud, trabajo y honestidad.
Es verdad que en los gobiernos del PRM se han presentado casos importantes de corrupción, pero en ningún caso han contado con la complicidad del presidente Abinader, ni con su protección, porque como ha dicho reiteradamente, tiene “amigos, pero no cómplices”, ni socios. Todos han sido cancelados y sus expedientes enviados al Ministerio Público para que actúe consecuentemente. Eso no ocurría en los gobiernos de Leonel ni en los de Danilo.
No existe un solo Abinader como contratista o suplidor del Estado; no hay un solo Abinader acusado de corrupción, malversación o tráfico de influencia, contrario a lo que sucedía en el pasado.
Los hermanos y hermanas de Danilo han sido sometidos a la justicia, presos, incluyendo a los militares de su entorno más cercano. Y dice ese barbarazo disparatoso que no sabía nada de nada, que él no estaba aquí cuando sus hermanos y militares robaban a manos llenas. ¡Abusador!
En este gobierno hay corrupción. Muchos funcionarios meten la mano, incluso los pies, pero el presidente Abinader los enfrenta, deja que el Ministerio Publico actúe sin presiones políticas, sin llamadas telefónicas a la procuradora Yeni Berenice, como tampoco lo hizo con la magistrada Mirian Germán.
No es lo mismo ni es igual, Hipólito Mejía que Leonel Fernández, Danilo Medina que Luis Abinader.
Han dicho muchas veces Leonel y Danilo, lo que repiten sus bocinas en los medios de comunicación, incluyendo las redes y las plataformas digitales, que el PRM no sabe gobernar, que es un gobierno de estúpidos, ineptos, carentes de visión y de capacidad gerencial. La respuesta es simple: solo hay que ver las cifras favorables que ofrecen el Banco Central, el Banco Mundial, el Banco interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional, así como los calificadores de riesgo internacionales, sobre el crecimiento económico, reservas monetarias, crecimiento del empleo, costo de la vida moderado, reducción de la pobreza, etc.
Este país crecerá más del 4% este año, más que la mayoría de los países de la región. La República Dominicana se ha consolidado como la séptima economía más grande de América Latina y el Caribe, dentro de un clima democrático. No somos un Estado fallido, al contrario, somos un Estado cada vez más fuerte, con instituciones cada vez más sólidas, desmintiendo así las opiniones de la oposición, cada vez más insustanciales y carentes de veracidad.
Los hechos pueden más que las palabras. ¡Hablan por sí solos!
¡Los perros ladran, es señal de que avanzamos!

