Por JUAN T H
Esta fue una semana de mucha actividad intelectual, histórica y cultural. Estuve en la puesta en circulación de la obra del colega y amigo Fausto Rosario Adames, “la izquierda vista por sí misma”, donde los principales dirigentes ofrecen su versión sobre el nacimiento y desarrollo del movimiento revolucionario en la República Dominicana a partir de su propia visión de los acontecimientos ocurridos durante casi 70 años.
El libro, con más de 650 páginas, es rico en información, unas conocidos y otras guardadas celosamente con la misma clandestinidad con que se vivieron. Muchas cosas fueron dichas, otras no, unos hablaron, otros callaron, tal vez por prudencia, respeto por de aquellos que cayeron en la lucha enfrentando al enemigo; y por los que aun sobreviven. (¿Quién sabe?
La presentación de la obra estuvo a cargo del sociólogo, intelectual, testigo de muchos de los acontecimientos de la época, Cesar Pérez, que no tuvo desperdicio. El cierre le correspondió, como era de esperarse, al autor, Fausto Rosario Adames, que hizo una brillante exposición, sin caer en la ridiculez pseudointelectual de criticar y condenar al movimiento revolucionario sin reconocer y resaltar los aciertos, que, los hubo. (Dialécticamente uno se divide en dos)
La actividad fue realizada en UNIVE, (Universidad Iberoamericana), con un auditorio que resultó pequeño, pero acogedor, reuniendo a viejos militantes, dirigentes y exdirigentes de la izquierda que se vio a sí misma durante más de una hora. Allí estaban a Freddy Ginebra, Roberto Álvarez, el canciller, Luis Felipe Rosa Hernández, Carmen Mazara, Mayra Jiménez, ministra de la mujer, Chaljub Mejía, la heroína Sina Cabral, Minou Tavares Mirabal, Soto Jiménez, Jochi Mármol, Mirna Santos, José del Castillo, Cucullo Báez, Fidelio Despradel, compañero inseparable de Fafa, Guido Gómez Mazara y su hermano Fabricio, que no es adoptado, Isa Conde, Milly Pérez, Editrudi Beltrán, Yadira Henríquez y Rafael Peralta Romero. Algunos brillaron por su ausencia.
Dos días después, 25 de noviembre, “día de las mariposas de acero”, en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, mi entrañable y viejo amigo Rafael -Fafa- Taveras Rosario puso a circular sus memorias, que son muchas. (Tenía yo años reclamándole que no se fuera de este mundo sin contarle al país sus vivencias. Rafael Chaljub Mejía, que realizó un amplio y pormenorizado recuento de la vida de Fafa. (¡Extraordinario! El que no conocía la vida del viejo roble de izquierda, terminó sabiendo de su heroísmo durante la dictadura de Trujillo, su hermandad con Minerva Mirabal, su paso por la 40 donde fue torturado hasta en la “Silla Eléctrica “; su vínculo con Manolo, en el 14 de junio, su protagónica participación, fusil en manos, en la guerra de abril, luego en el MPD, el Núcleo Comunista, etc. Chaljub y Fafa han sido amigos, incluso en medio de las diferencias políticas e ideológicas, por más de 60 años.
Fafa tuvo la grandeza de hablar de la historia de Minerva, de sus hermanas, de su coraje de rechazar al sátrapa en un baile en la Casa de la Caoba, de como fueron brutalmente asesinadas por los esbirros del tirano. Hablo de Sina Cabral, hermosa y valiente mujer, que fue torturada, humillada y desconsiderada en su humanidad. Fufa logró estremecer al auditorio. Muchos se conmovieron hasta las lágrimas, incluyéndome. (Bravo Fafa, te creciste como el Cóndor en los Andes)
Ambas obras, la de Fausto y la de Fafa, constituyen, no sólo un recuento histórico anecdótico; no, fue una invitación a la reflexión, al reconocimiento de errores y aciertos, una invitación a repensar el pasado de cara al presente.
Mientras Fausto Rosario hablaba, pensaba en mí mismo, que en mi barrio, con menos de 20 años, miembro del Círculo Rojo 24 de abril de la Línea Rojo del 14 de junio, de la UER, la UNER, del Sindicato de la Industria del Mueble, profesor en una de las escuelas de los Clubes Culturales, redactor del periódico Servir Al Pueblo, en la ADP, más tarde marché por dos años a Barahona donde fui de la dirección provincial de la Estructura Unificada ProPTD, hasta regresar para la Fundación del traicionado PTD.
(Antonio Florián (Peñita) y yo fuimos juramentados juntos como militante de la Línea. Roja. un primero de mayo de no recuerdo que años por Iván Rodríguez, el viejo, no “Ivancito”, jefe de Fragua durante sus años de estudiante en la UASD, donde se hizo buen economista y teórico marxista.
La juventud de esos años era distinta: pensaba en estudiar, trabajar, desarrollarse, tener familia. Respetaba a sus padres, sus maestros, sus vecinos. Los adultos eran sagrados. El patriotismo le brotaba por la piel. Juan Pablo Duarte, los Trinitarios, Luperón, Manolo, Caamaño, los héroes de abril, eran su paradigma. (No como ahora que nadie respeta a nadie, que los valores éticos y morales se echaron al zafacón)
Durante los años 70 y 80, la izquierda fue poderosa. Tenía el control de los principales frentes de masas: el movimiento campesino, obrero, estudiantil, profesoral, sindical. La Central General de Trabajadores (CGT) con Francisco Antonio Santos, Nelcida Marmolejos, entre muchos otros, era poderosa. Fue capaz, junto a muchos otros, obreros, estudiantes, intelectuales y artistas, de organizar “Siete Días con el Pueblo” con la participación de Ramón Orlando, Chico González, Johnny Ventura, Sonia Silvestre, Mercedes Sosa, Noel Nicola, Silvio Rodríguez, Danny Rivera, Los Guaraguaos, Víctor Manuel, que regresó luego tras el cobarde asesinato de su amigo, el periodista inolvidable Orlando Martínez, entre muchos otros. (Waooooo, aquello fue hermoso, ver al pueblo tirado en las calles protestando contra la dictadura oprobiosa de Joaquín Balaguer, ¡maldito asesino, asesino en el poder!
Qué alguien me diga que ocurrió. Que me analice esa parte de la historia, desapasionadamente, sin sesgo, sin prejuicios, sin malquerencias ni sectarismo. ¿Cómo fue que la izquierda pasó de mucho a poco o nada? ¡Coño, que alguien me lo explique!
Joaquín Balaguer, impuesto por los Estados Unidos tras la intervención militar, durante 12 sangrientos años, se dedicó al exterminio de toda una generación de jóvenes revolucionarios constitucionalistas. Uno tras otros fue cayendo, en los campos, en las calles, en los liceos, en sus hogares (caso de Amín Abel frente a su esposa Mirna Santos, embarazada. Era la dictadura “Yanqui-Balaguerista”. Fueron 12 años de asesinatos, torturas, encarcelamiento, exilio, de represión brutal. ¡De eso casi nadie habla, porque luego -oh ironía de la vida! Ese monstruo, muerto a destiempo porque al igual que Trujillo, debió morir al nacer, fue declarado “Padre de la Democracia” sobre un pedestal de sangre.
Parafraseando al grupo estudiantil Fragua: “La historia de la izquierda, está escrita con hechos y sellada con sangre”. ¿Que hubo errores?, ¡claro que los hubo! Es fácil decirlo hoy, 70 años después. Jóvenes sin mucha formación, cultura, sin saber política, sin saber de lucha de clases, solo con la conciencia, solo con el amor, con el corazón henchido de patriotismo, inspirados por la Raza Inmoral, por Minerva Mirabal, por Manolo, Caamaño, buscando a Marx, Lenin, Mao, Stalin, Fidel, Che, y otros teóricos de la Internacional, sin aprender sus enseñanzas. Ignoramos que los procesos no se “calcan”, que la guerra de guerrilla funcionó en Cuba, pero no necesariamente en nuestro país.
Hoy hay dispersos, más de cien grupos de izquierda diseminados por todo el territorio nacional, diezmados, reducidos a nada, rumiando, predicando un evangelio que nadie escucha, atomizados, en un dialogo de sordo. Esos más de cien grupúsculos de algún modo sintetizan parte de la historia de la izquierda dominicana. La falta de unidad ha sido un factor del porque la izquierda no ha progresado. Ha faltado espíritu de unidad, desprendimiento. Los organismos de seguridad del Estado dominicano y de los Estados Unidos, han jugado su rol para impedir que la izquierda se unifique. La mayoría de los partidos de izquierda de ayer y de hoy han estado penetrados por la CIA, el DNI, la Policía y las Fuerzas Armadas. Muchos “doble agentes”, traidores, “quintas columnas”.
(Las delaciones, las traiciones, los agentes encubiertos le hicieron mucho daño al Movimiento Popular Dominicano, Partido Comunista, CORECATOS, Línea Roja, y demás organizaciones de izquierda, dispersándola, dividiéndola, desacreditándola y diezmándola.
Esos pequeños grupos, que hacen menos deño que un mosquito en pandemia, deberían reunirse, convocar a un congreso “de lo nuevo” para formar un partido con los demás sectores revolucionarios y progresista, dejar de ser cola de ratón para ser León.
Es la única está la fuerza. “Sin unidad no hay fuerza, y sin fuerza, no hay victoria”, decía Peña Gómez. En este país hay espacio para un partido de izquierda. El pueblo dominicano está huérfano. Necesita lideres creíbles, transparente, que hagan de la táctica la antesala de la acción, guiada por una estrategia por una plataforma programática transformadora y revolucionaria.

