Una mejor economía, pero…

Adolfo Pérez de León

El Jacaguero

Por Adolfo Pérez de León

SANTO DOMINGO, RD.-A partir de la percepción creada por la crisis bancaria del 2003, que no causó el PRD ni Hipólito Mejía, el oficialismo ha decidido montar una campaña que pretende infundir el miedo al pasado. Con pobres argumentos pretenden burlar la inteligencia de los electores recordando una crisis irrepetible y de causas conocidas. Lo hacen en momentos en que su propio esquema económico, que mantenía una estabilidad relativa aparente, empieza a resquebrajarse. Lógicamente, no es posible sostener una burbuja deficitaria sobre la base del endeudamiento sin que,

Adolfo Pérez de León

tarde o temprano, estalle.

Ha sido el presidente de la Asociación de Bancos, López Valdéz, quien ha afirmado en diversas ocasiones que la solidez de la banca en la actualidad se debe a las medidas tomadas en aquel entonces por Hipólito Mejía. Fue un ejercicio de valentía y responsabilidad que no era posible evaluar en medio de la crisis que asediaba, pero que, con el tiempo, ha quedado claramente demostrado.

Consciente de los retos que depara el futuro gobierno, el PRD ha integrado brillantes economistas de gran capacidad y dotes académico-profesionales incuestionables. Los perfiles técnicos de quienes de seguro integrarán el equipo económico del próximo gobierno provienen del PRD, pero también de otras fuerzas políticas y de la sociedad civil. Del mismo modo, el programa de gobierno plantea la línea económica que definirá el curso de una administración comprometida a gobernar para mejorar la vida de la gente, descansando sobre 4 ejes básicos: desarrollo humano, equidad social, fortalecimiento institucional y generación de riquezas.

Ese compromiso está enfocado en la necesidad de modificar el modelo económico y replantear las inversiones, incentivos y regulaciones para beneficio del sistema productivo nacional. Las prioridades son claras: asegurar el crecimiento con estabilidad cambiaria; promover la competitividad partiendo de la eliminación de trabas que permitan mayor calidad y oportunidades en las exportaciones; Combatir el desempleo y mejorar las condiciones salariales; Tender la mano a la pequeña y mediana empresa a través de la asistencia técnica, de marketing y de financiamiento; Mejorar la calidad del gasto y promover la eficiencia estatal con disciplina fiscal; Crear un sistema de oportunidades que permita el arranque parejo en la vida. En resumen, asegurar que los resultados de un crecimiento económico que debió mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías, no se escape en manos de unos pocos.

La clase media, los profesionales, los intelectuales han dado un voto de confianza que no podemos obviar. Honrar esto parte de la esencia del PRD y es garantía de supervivencia del partido y, sobre todo, una necesidad social imperiosa. El país requiere ver el fruto de su trabajo diario. La gente común merece un mínimo digno de calidad de vida. La clase media no puede seguir siendo castigada para que un reducido grupo haga fiesta con los impuestos que paga. El país está al borde de una fractura social irreversible mientras unos pocos se ocupan de acrecentar su poder económico. Ya está bueno de juegos de poder, el país necesita distribuir sus recursos con equidad, definir sus prioridades y salir de la oscuridad. Estamos listos, podemos hacerlo. Construyamos un mejor país, que funcione, pero para todos.

Ingeniero industrial y dirigente del PRD. 

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