¿Qué es en verdad la disciplina?

Diego A. Sosa

Lo que sabemos con precisión es que no todos somos iguales y para aplicar la disciplina debemos tenerlo muy en cuenta
En estos días escuché a una amiga hablar de los logros de sus hijos con relación a sus notas escolares. Atribuía a la disciplina de uno y a la indisciplina del otro la notable diferencia.

Desde pequeño vengo escuchando de la importancia de ser disciplinado. Me doy cuenta que podemos usar esta palabra en diferentes vertientes; quisiera que no confundiéramos algunas cosas importantes.

A los niños les inculcamos a ser disciplinados, pero muchas veces lo confundimos con la obediencia. Los logros no vienen por hacer lo que otros nos dicen como ellos dicen, sino por ser consecuentes y organizados en lo que emprendemos.

Existen muchos tipos de personalidad. Su clasificación y definición también difiere de una escuela a otra, en ocasiones, tan distantes que podría decirse que se contraponen. Lo que sabemos con precisión es que no todos somos iguales y para aplicar la disciplina debemos tenerlo muy en cuenta.

Yo suelo ser de naturaleza caótica, la persona masculina que necesita desorden para sentirse creativo. Siempre creía que dentro de mi desorden había orden y con eso resolvía todo mi universo mental. Hasta que mi primer jefe en Alemania me obligó a hacer un curso de manejo del tiempo para que mi desorden desapareciera de mi mesa.

La disciplina para ese joven era importantísima, pero no lo sabía… Perdía tiempo y no conseguía los mejores resultados. Me llegaba a aburrir cuando las tareas se hacían monótonas y no me retaban más. Lo único es que en el mundo lo importante de ser creativo es convertir una imaginación en una realidad. Sin resultados es poco lo que vale tanta genialidad.
Hay personas, principalmente femeninas, que vienen con la disciplina casi de fábrica, supongo que un día encontrarán el gen responsable. Hacer todo por un librito es obligatorio, salirse de ahí puede llevarlos a una situación de estrés. Muchas veces llegan a sufrir si le descuadran su mundo con un poco de indisciplina.

Creo que los indisciplinados de fábrica debemos aprender, como ya realmente lo hice, a conseguir disciplina para llegar a resultados de manera asertiva. Y los que traen el gen integrado deben conseguir un poco de flexibilidad porque la vida no es tan enmarcada como quisieran. ¿Se atreve a analizar de cuál lado está y tratar de mejorar su vida y resultados?

Por Diego A. Sosa

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