La compleja relación entre verdad y poder: un análisis de Yuval Noah Harari
“La verdad es a menudo dolorosa y perturbadora. Por lo tanto, si te adhieres a la realidad pura, pocas personas te seguirán”
Yuval Noah Harari, historiador israelí y autor destacado, plantea una reflexión profunda sobre la verdad y el poder en la sociedad humana, publicada originalmente en The New York Times.
Verdad y poder: ¿aliados o adversarios?
Existe la creencia común de que la verdad otorga poder. Se piensa que líderes, religiones o ideologías que manipulan la realidad eventualmente fracasan frente a rivales más transparentes. Sin embargo, esta idea es un mito reconfortante. La relación entre verdad y poder es mucho más compleja, ya que en la sociedad humana el poder tiene dos dimensiones distintas.
Poder como dominio de la realidad objetiva
Por un lado, el poder implica la capacidad de manipular hechos objetivos: desde cazar animales y construir puentes, hasta curar enfermedades o fabricar bombas atómicas. Esta forma de poder está íntimamente ligada a la verdad. Por ejemplo, sin una comprensión correcta de la física, no se puede crear tecnología avanzada.
Poder como control de las creencias colectivas
Por otro lado, el poder también reside en la habilidad de moldear las creencias humanas para lograr una cooperación masiva. La conquista del planeta por el Homo sapiens se debe a esta capacidad única de unir a millones mediante historias compartidas, que no necesariamente tienen que ser verdaderas.
Este fenómeno explica cómo millones pueden creer en mitos sobre Dios, razas o economía para mantener la cohesión social, incluso si esas narrativas son ficticias.
El humano: el ser más inteligente y crédulo del planeta
Esta dualidad entre verdad y ficción nos convierte en los seres con más conocimiento y, paradójicamente, con más creencias irracionales. Mientras que los animales como los conejos desconocen conceptos científicos clave, tampoco se ven atrapados en mitos o ideologías extremas.
Por ejemplo, ningún conejo intentaría actos como estrellar un avión en el World Trade Center esperando una recompensa mitológica, algo que ha ocurrido entre humanos.
¿Por qué la ficción une más que la verdad?
Harari destaca tres ventajas que la ficción tiene sobre la verdad para cohesionar grupos humanos:
1. La ficción como marcador tribal local
Mientras la verdad es universal, las ficciones son específicas de cada grupo. Esto permite diferenciar a la “tribu propia” de los extranjeros con mayor eficacia. Un mito local funciona mejor que una verdad científica que todos conocen.
2. La dificultad de creer en ficciones como señal de lealtad
Creer en historias extravagantes requiere un costo mayor, lo que convierte esa creencia en una señal confiable de compromiso. Por ejemplo, aceptar ideas absurdas emitidas por un líder es una prueba de fidelidad más fuerte que creer solo en sus verdades evidentes.
3. La verdad, dolorosa y poco atractiva para las masas
La realidad pura suele ser incómoda y difícil de aceptar. Por ello, los líderes que insisten en contar toda la verdad tienen asegurada la derrota electoral, tanto en Estados Unidos como en otros países como Israel, Italia o India.
Los riesgos y límites de creer en ficciones
Algunos argumentan que la adhesión a historias falsas puede perjudicar a largo plazo la toma de decisiones económicas, militares y científicas. Sin embargo, Harari señala que incluso los fanáticos más extremos pueden ser racionales en ciertos ámbitos.
Un ejemplo es la Alemania nazi, que promovió una pseudociencia racial falsa pero mantuvo una alta racionalidad en la planificación logística de sus crímenes.
La coexistencia histórica entre fanatismo y ciencia
Curiosamente, la Revolución Científica emergió en una Europa profundamente fanática y religiosa, caracterizada por intolerancia y persecuciones. Figuras como Newton dedicaban tanto tiempo a la teología como a la física.
Mientras tanto, ciudades como El Cairo o Estambul hace 400 años eran centros multiculturales y relativamente tolerantes, a pesar de sus propias tensiones religiosas.
El cerebro humano y la racionalidad compartimentada
La capacidad humana para alternar entre pensamiento crítico y creencias irracionales tiene base neurológica. Partes del cerebro responsables del escepticismo pueden activarse o desactivarse inconscientemente, permitiendo a individuos como Adolf Eichmann seguir órdenes fanáticas sin perder su racionalidad en otras tareas.
Verdad versus unidad social: el dilema de los académicos
Históricamente, los académicos han enfrentado la disyuntiva entre promover la verdad o preservar la armonía social. Mientras Sócrates eligió la verdad y fue ejecutado, instituciones poderosas como sacerdotes cristianos, mandarines confucianos o ideólogos comunistas priorizaron la unidad por encima de la verdad para mantener su influencia.
Yuval Noah Harari es historiador israelí y autor de éxitos internacionales como “Sapiens: Una breve historia de la humanidad”. Entre sus obras destacan “La ética moderna en 77 argumentos” y “The Stone Reader: Filosofía moderna en 133 argumentos”, editados por Peter Catapano y Simon Critchley, y publicados por Liveright Books.





