La comunicación presidencial: un clamor pendiente en la era Danilo Medina
Nelson Encarnación
Desde el inicio del gobierno de Danilo Medina en agosto de 2012, diversos sectores de la sociedad dominicana han insistido en la necesidad de que el presidente se dirija periódicamente al país. Sin embargo, esta demanda ha chocado con un estilo marcado por el silencio, que el mandatario ha convertido en una constante durante su gestión.
El presidente Medina ha optado por mantener una comunicación mínima con la ciudadanía, limitándose a cumplir con el requisito constitucional de presentar las memorias anuales del Gobierno cada 27 de febrero ante las Cámaras Legislativas. Fuera de estas ocasiones, sus intervenciones públicas son escasas y suelen reducirse a monosílabos cuando la prensa logra abordarlo.
El deber ineludible de la comunicación presidencial
Aunque el presidente prefiera un estilo distinto al de sus predecesores, es fundamental que entienda que mantener conexión con los ciudadanos es un compromiso que no puede evadir. En un país con desafíos políticos y sociales, el mandatario debe hablar con claridad y frecuencia para fortalecer la confianza y la estabilidad.
La coyuntura actual exige que Danilo Medina se pronuncie cuanto antes, no solo sobre el cumplimiento de la Constitución de la República Dominicana, sino también sobre temas que afectan directamente el normal desarrollo de la vida nacional.
El cerco policial-militar al Congreso: un tema urgente
Un ejemplo claro es el reciente cerco policial y militar impuesto alrededor del Congreso Nacional. Esta medida ha generado inquietud y ha enviado un mensaje negativo al exterior, cuestionando la estabilidad política del país. En mi opinión, esta situación es aún más perjudicial que la campaña internacional contra el turismo dominicano, derivada de las muertes de extranjeros en hoteles nacionales.
En reportajes televisivos, la presencia de fuerzas militares y policiales alrededor del Congreso ha sido comparada con las acciones dictatoriales del expresidente peruano Alberto Fujimori en los años 90, cuando disolvió el Parlamento. Esta comparación agrava la percepción de una posible erosión democrática en la República Dominicana.
La responsabilidad del presidente Medina
Es imprescindible que el jefe del Estado se pronuncie sobre esta situación. La mayoría de los ciudadanos no cree que los comandantes militares y policiales hayan tomado esta decisión sin la autorización del presidente. Esta suposición pone en entredicho la imagen democrática del mandatario y afecta gravemente su credibilidad.
En definitiva, el silencio presidencial frente a temas tan sensibles es un riesgo para la democracia y la estabilidad del país. Danilo Medina debe asumir su responsabilidad y establecer un canal de comunicación abierto y constante con la nación.





